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7 dic 2013



Diciembre 7 es  para todos los cubanos día de 
"Duelo Nacional"   y   "Dia de Luto"

Recordando al Titán de Bronce
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo

Antonio Maceo es considerado uno de los líderes independentistas más destacados de la segunda mitad del siglo XIX en América Latina. Murió el 7 de diciembre y esa fecha se conmemora como DUELO NACIONAL y. LUTO DE LA PATRIA porque su muerte representa a la vez, el sacrificio de la vida de todos aquellos que lucharon durante las tres guerras cubanas y en las distintas “conspiraciones” diseminadas por la isla de Cuba en busca de la independencia.
Nace Antonio de la Caridad Maceo Grajales en Majaguabo, San Luis, Santiago de Cuba, el 14 de junio de 1845, hijo de un mestizo venezolano y de una morena liberta cubana de padres dominicanos. Bautizado en agosto 26 de ese año en la iglesia de Santo Tomás Apóstol, Santiago de Cuba
El 10 de octubre de 1868 Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio La Demajagüa lanza el grito de ¡Viva Cuba Libre!, y en la noche del 12  Antonio Maceo se alza en armas como soldado, con las fuerzas del capitán Juan Bautista Rondón.
Cuenta solo 23 años de edad cuando es nombrado capitán abanderado, y por su coraje y decisión lo ascienden a sargento. Durante los primeros días de noviembre gana el grado de teniente bajo las órdenes del coronel Juan Monzón, oriundo de Islas Canarias. Maceo -bajo las órdenes directas del general Donato Mármol- es ascendido a capitán y nombrado Jefe del Batallón de Majaguabo; y más tarde logra el grado de comandante por su desempeño en la defensa de Bayamo; y por sus exitosas operaciones en Mayarí y Guantánamo es ascendido a Teniente Coronel.
En octubre de 1871 el general Máximo Gómez lo nombra Coronel y Maceo recibe el diploma firmado por el presidente Carlos Manuel de Céspedes por sus victorias ante el Ejército español. Más tarde es ascendido a brigadier en reconocimiento a su valiente actuación en las victoriosas acciones de Rejondón de Báguano, la toma de Holguín, Los Pasos y El Zarzal y así hasta llegar al combate en Mangos de Mejía, en 1877, cuando Maceo recibe ocho heridas de balas y salva la vida gracias a la actuación de su hermano Jose.. Tiene 32 años de edad.
Durante su convalecencia se efectúan negociaciones para el cese de las hostilidades entre el Ejército Libertador cubano y el Ejército español en Cuba, llegando a firmarse el Pacto de Zanjón documento que se hace valido el 10 de febrero de 1878 y que origina la "Protesta de Baraguápor  Antonio Maceo y un grupo de sus oficiales, y en su consecuencia la creación de la Constitución de Baraguá, y la continuación de la guerra por unos días mas  aunque sin recibir el apoyo del ejercito cubano. A tal efecto Maceo se retira de la contienda hacia el extranjero dándose por terminada la Guerra de los Diez Años.
Fracasa un nuevo intento: la Guerra Chiquita. Pasan algunos años y llega el momento de lanzar otra vez el grito de ¡Viva Cuba Libre! con el alzamiento de la guerra justa y necesaria, la organizada por Jose Martí desde el exterior.  Antonio Maceo regresa a la isla entrando por Duaba en la región de Baracoa. Significativa la reunión de los tres grandes en la finca La Mejorana y tras varias batallas inmortales regresa a Baraguá desde donde parte a realizar la invasión de Oriente a Occidente hasta situarla en Mantua la región extrema pinareña.  Para regresar a la provincia de La Habana cruza la trocha Mariel-Majana por la bahía quedando en tierra su tropa; y aparece días después por los alrededores de Punta Brava donde le aguardaba el regimiento Santiago de las Vegas.

Al día siguiente temprano en la mañana se presenta en la finca Purísima Concepción. Son las dos de la tarde y recostado en la hamaca oye disparos y una voz de alarma: "¡fuego en San Pedro!". Ordena ir a combatir.
Mas la batalla no le es favorable a los cubanos. La tropa española seguía avanzando y los mambises se hayan atrapados ante una cerca de púas que impide continuar la marcha. El fuego se ha generalizado, y por cosas de un extraño destino Maceo cae por el lado izquierdo de su caballo, alcanzado por dos disparos. Se incorpora  y otro impacto le alcanza en el tórax.

Aun en plena batalla Panchito Gomez Toro al llegar junto al cuerpo del Lugarteniente General es balanceado  perdiendo la vida en un acto de rescate.

Ambos cadáveres son recuperados por el coronel Juan Delgado Gonzalez, trasladados a la finca "La Dificultad" en la Loma del Cacahual donde fueron sepultados en lugar secreto hasta que Cuba se hizo independiente.

Había librado mas de 800 acciones de guerra y había derrotado en el campo de batalla a grandes tropas enemigas que le aventajaban en hombres y armamentos.

Antonio Maceo tenia 52 años de edad y en su cuerpo veinte y cuatro cicatrices de heridas de balas y de armas blancas. Fusionadas como glorias con las que recibió en el momento de su muerte hacen un total de veinte y seis remembranzas huellas en una sola complexión humana.

-Oleo del pintor y patriota Armando Menocal-



Diciembre 7, 2013

17 oct 2012

10 de Octubre: Grito de Yara



Escrito por María Teresa Villaverde Trujillo    Martes, 09 de Octubre de 2012 09:29   
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Octubre, el mes cubano el de patria y libertad
“El mes cubano” denominó el Apóstol al mes de Octubre por ser el que, en cada año, durante la expatriación se celebraba la fecha promovedora del patriotismo, la del 10 de Octubre. Y todos los años, a partir del 1887, fue la palabra orientadora de José Martí la que renovaba en los corazones el ideal cubano de patria y libertad. Sus discursos, -conmemorativos del 10 de Octubre-, abarcan todos los problemas de aquella hora revolucionaria y los que después podrían presentarse, estudiados con genial lucidez y alto sentido de estadista y político. He aquí un pequeño fragmento del pronunciado en el Masonic Temple:
“…¿Ver a un pueblo entero, a nuestro pueblo, en  quien el juicio llega hoy a donde llegó ayer el valor, deshonrarse con la cobardía o el disimulo? Puñal es poco para decir lo que eso duele.  ¡Ir, a tanta vergüenza!  Otros pueden: ¡nosotros no podemos!…”
Todos los años Jose Martí rendía honores a la fecha del 10 de Octubre. Algunos discursos fueron publicados en el periódico El Porvenir, o se editaban en folletos y mas tarde otros aparecían en la época del periódico Patria. 
“…Nosotros somos el freno del despotismo futuro, y el único contrario eficaz y verdadero del despotismo presente. Lo que a otros se concede, nosotros somos los que lo conseguimos. Nosotros somos espuela, látigo, realidad, vigía, consuelo. Nosotros unimos lo que otros dividen. Nosotros no morimos. ¡Nosotros somos las reservas de la patria!…”
Manifiesto de la Junta Revolucionaria.  Notificación al mundo del ideal de Independencia
Dentro de la isla un reducido grupo de valiosos cubanos laboraba intensamente para lograr de la Metrópoli española el reconocimiento y el permiso para participar de manera activa en la vida política y económica de Cuba. Pero la expulsión de los cubanos de las Cortes Españolas, señaló la imposibilidad de llegar a meros acuerdos por la vía de las negociaciones y, o de la política.  Así España inconscientemente dejaba abierto el camino a la lucha armada y a un sacrifico absoluto para llegar a derrotar la tiranía.
Sucedieron diferentes reuniones de los conspiradores. Muchos eran partidarios de aguardar hasta que, vendida la zafra, se dispusiera del dinero suficiente para adquirir armas; otros defendían la idea de hacerlo de inmediato. En la efectuada en el ingenio El Rosario se fijó el 14 de octubre como fecha del alzamiento; y se acordó dar a la publicidad el Manifiesto de la Junta Revolucionaria de la Isla de Cuba dirigido a sus compatriotas y a todas las naciones, mediante el cual se exponía las causas que motivaban a pronunciarse en armas contra el gobierno español.
Ingenio “El Rosario’’, Provincia de Oriente, Cuba.
Octubre 6, 1868
Al rebelarnos contra la tiranía española queremos manifestar al mundo los motivos de nuestra resolución.
España nos gobierna a hierro y sangre; nos impone a su antojo contribuciones y tributos; nos priva de toda libertad política, civil y religiosa; nos tiene sometidos en tiempos de paz a comisiones militares que prenden, destierran y ajustician sin sujeción a trámites ni leyes; prohíbe que nos reunamos, si no es bajo la presidencia de jefes militares; y declara rebeldes a los que imploran remedio para tantos males.
España nos carga de empleados hambrientos que viven de nuestro patrimonio y consumen el producto de nuestro trabajo. Para que no conozcamos nuestros derechos nos mantiene en la ignorancia; y para que no aprendamos a ejercerla nos aleja de la administración de la cosa pública. Sin que nadie nos amenace, y sin razón que lo justifique, nos fuerza a sustentar una escuadra y un costosísimo ejército, cuyo único empleo es oprimirnos y vejarnos. Su sistema de aduana es tan perverso que ya hubiéramos perecido en la miseria a no ser tan extraordinaria la feracidad de nuestro suelo y tan subido el precio de sus frutos.
Opone cuantos obstáculos son imaginables al fomento de nuestra población blanca. Nos coarta el uso de la palabra; nos impide escribir, gracias que nos deja pensar, y se resiste a que participemos del progreso intelectual de otros países. Varias veces ha prometido mejorar nuestra condición, otras tantas nos ha engañado, y no nos queda más recurso que apelar a las armas para defender nuestras propiedades, para proteger nuestras vidas y para salvar nuestra honra.
Al Dios de nuestras conciencias apelamos, y al fallo de las naciones civilizadas. Aspiramos a la soberanía popular y al sufragio universal. Queremos disfrutar de la libertad para cuyo uso creó Dios al hombre. Profesamos sinceramente el dogma de la fraternidad, de la tolerancia y de la justicia, y considerando iguales a todos los hombres, a ninguno excluimos de sus beneficios; ni aun a los españoles, si están dispuestos a vivir en paz con nosotros. Queremos que el pueblo intervenga en la formación de las leyes, y en el reparto e inversión de las contribuciones. Queremos abolir la esclavitud indemnizando a los que resulten perjudicados. Queremos libertad de reunión, libertad de imprenta y libertad de conciencia; y pedimos religioso respeto a los derechos inalienables del hombre, base de la independencia y de la grandeza de los pueblos. Queremos sacudir para siempre el yugo de España y constituirnos en nación libre e independiente.
Si España reconoce nuestros derechos, tendrá en Cuba una hija cariñosa; si persiste en subyugarnos, estamos resueltos a morir antes que someternos a su dominación.
Hemos elegido un jefe a quien conferimos plenas facultades para dirigir la guerra. Hemos autorizado a los que provisionalmente han de recaudar contribuciones y atender a las necesidades de la administración. Cuando Cuba sea libre se constituirá en la forma y de la manera que crea más conveniente.
Firmantes:
Carlos Manuel de Céspedes, Jaime M. Santiesteban, Bartolomé Masó, Juan Hall, Francisco J. Céspedes, Pedro Céspedes, Manuel Calvar, Isaías Masó, Eduardo Suástegui, Miguel Suástegui, Rafael Tornés, Manuel Santiesteban, Manuel Socarrás, Agustín Valerino, Rafael Masó, Eligio Izaguirre.
Levantamiento en La Demajagua
Hecho Histórico en La Demajagua
En la reunión efectuada en el ingenio El Rosario se había fijado el 14 de octubre como fecha del alzamiento. Pero llegó a Manzanillo un telegrama del capitán general Francisco Lersundi, en el que se ordenaba detener a los conspiradores. En manos del telegrafista Ismael Céspedes, este notificó el contenido y se hizo necesario alterar los planes; se precisaba obrar rápidamente.
Las campanas del ingenio
La Demajagua no llamaron
al trabajo. Rasguearon
el clamor a la lucha.
A media mañana del 10 de octubre de 1868, el hacendado bayamés Carlos Manuel de Céspedes acompañado por un puñado de hombres –necesitando adelantarse a la fecha prevista- lanzan por primer vez en la historia de Cuba el grito de independencia y sucede en el batey del ingenio azucarero “La Demajagua” estallando la primera de nuestras tres gloriosas gestas por la independencia de Cuba;  Dos hechos importantes ocurrieron en esa fecha en el central azucarero: se dio la libertad a los esclavos que servían en La Demajagua y se confeccionó la bandera, estandarte que sirvió de símbolo y de escudo a la iniciada gesta libertadora, y enarbolándola se expresó de esta manera:
‘’Cuando un pueblo llega al extremo de la degradación y la miseria en que nosotros nos vemos, nadie puede reprobarle que eche mano a las armas para salir de un estado tan lleno de oprobio’’.
...y logrando hacer de aquel día un 10 de Octubre distinto a cualquier día de años anteriores, dominado por la emoción y la responsabilidad que se imponía, entre otras frases les aseguró:
“Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de Libertad e Independencia de Cuba”
Al día siguiente del acto en La Demajagua  –el 11 de octubre- las fuerzas mambisas al mando de Carlos Manuel de Céspedes y Bartolomé Masó realizaron el primer combate  dándose en esos instantes efectivo inicio a una guerra que duraría diez largos años.
Acta del Alzamiento en La Demajagua
-Octubre 10, 1868-          -Altar de la Patria-
Dentro de la isla un no reducido grupo de valiosos cubanos laboraba intensa y contantemente para lograr de la Metrópoli española el reconocimiento que les permitiera participar de manera activa en la vida política y económica de Cuba.  Pero la expulsión de los cubanos de las Cortes Españolas, señaló la imposibilidad de llegar a meros acuerdos por la vía de las negociaciones y, o de la política.  Así España inconscientemente dejaba abierto el camino a la lucha armada y a un sacrifico absoluto para llegar a derrotar la tiranía que se ejercía sobre la población de la isla.
He aquí copia del acta rendida por Bartolomé Masó –segundo en jefe en el levantamiento del 10 de octubre- narrando los hechos históricos de aquellos días.
Se ha respetado la ortografía y redacción de la original acta:
Al General en Gefe del Ejército Libertador C. Carlos Manuel de Céspedes-
Cuartel Gral en Naguas el 13 de Octubre de 1868.
Gral.
Adoptada la resolución de llevar a cabo el día 10 del actual el movimiento revolucionario combinado para el 14 en el ingenio “El Rosario”, la noche del seis del mismo a fin de precaverlo, antes de ser iniciado, vista la actitud que demostrase el Gobierno español de un fracaso no difícil; y consecuente con la orden de V del G; que me fue comunicada aquella propia noche en mi finca, San José de Blanquizal se hizo el llamamiento a los patriotas conjurados de la Jurisdicción, para que, desde luego, fueran congregándose con dicho objeto en su ingenio “Demajagua”; debiendo esperar yo con los míos en mi citada finca, sus ulteriores órdenes: Allá para las 6 de la mañana del referido día 10 y de su orden, al pasar el correo ordinario que conducía la correspondencia franca de Manzanillo a Bayamo, traté de apresarlo y apoderarme de las valijas; lo que no pudo resultar porque alarmada la población desde la noche antes ya el postillón venía sobre aviso y por demás precavido; en tanto, que, al aproximarse a mi avanzada donde le acechaba penetrando parece mis intenciones, retrocedió, con su caballo tendido a escape, regando paquetes por el camino y alarmando a aquellos vecinos y transeúntes. De pronto tiré del revólver para hacerle fuego, y al ir a dispararle me detuve, ante la reflexión del crimen que sin fruto ostensible para nuestra causa iba a cometer, sacrificándose sobre todo una víctima que me había dado la espalda. Hícelo perseguir, sin embargo, por dos hombres montados; y como a los pocos minutos regresaron estos manifestándome haberle dejado ya en la Capitanía del Partido distante solo, poco más de 2 k.s de Manzanillo, y otros tantos de mi citada finca, di la orden de montar y ya puesto en marcha con una descubierta y al mando del C José Rafael Masó, se me incorporó el C Juan Hall, con los suyos, llegando ambos a La Demajagua con más de 200 hombres. Como a las diez del día nos encontrábamos congregados en aquel ingenio sobre 500 patriotas; mandados formar por el Gral en Gefe, se dió el El Grito de Independencia! Enarbolándose el Estandarte que lo Simboliza, a cuya sombra prestaron todos el juramento solemne de vencer ó morir antes que volver a ver hollado el suelo de la Patria por ninguna de las tiranías.
El Gral en Gefe, reunió sus esclavos y los declaró libres desde aquel instante invitándoles para que nos ayudasen si querían, a conquistar nuestras libertades; lo mismo hicieron con los suyos los demás propietarios que le rodeabamos.
Acto contínuo se pasó revista al armamento: circunstancias que no son del caso enunciar, hicieron que este resultara menos numeroso de lo que se esperaba; y así por esta causa como por no ser ya posible la sorpresa, se resolvió en consejo desistir del asalto combinado sobre Manzanillo en el antedicho ingenio El Rosario en la noche del 6, permanecimos el resto del día de hoy donde nos hallábamos, para observar los movimientos del enemigo; hacernos fuertes, si por el contrario nos atacaba, y marchar al día siguiente para Naguas, cuyo punto se había hecho reconocer con bastante antelación para establecer en él nuestro cuartel general y dirigir desde allí las operaciones. Desde luego se robustecieron las guardias avanzadas de aquel campamento, acuartelándose el grueso de la fuerza, municionados los tiradores y preparados todos para cualquier eventualidad.
Transcurrió aquel día sin que ocurriese otra cosa de particular que la salida de algún correo conductores de las diferentes órdenes giradas para toda la jurisdicción, y la entrada de nuevas partidas de patriotas, que por la distancia no habían podido concurrir antes de hoy; debiendo advertir que por los primeros fueron  conducidos varios prisioneros entre los cuales se contaban los españoles Don Victorino Alvarez y Don Pedro Albailer, comerciantes de Bayamo, que se dirigían a la capital por la vía de Manzanillo, conduciendo ambos respetables cantidades de dinero en oro y libros para sus respectivas transacciones...”   Bartolomé Masó

Mientras tanto, en La Gaceta de la Habana del día 13 de octubre de 1868 aparecía esta advertencia, parte oficial del Gobernador de la Isla:
“...sobre los criminales que sean cogidos y que, según bando publicado están ya incursos en la jurisdicción militar, caerá, pronto e inexorable, el peso de la justicia...”

Breve historia de La Demajagua

Uno de los mas relevantes hechos de la Historia de Cuba del siglo XIX, fue el protagonizado por el Licenciado Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio azucarero La Demajagua cuando dio el primer grito de independencia en Cuba a escasos 15 kilómetros de la jefatura española situada en Manzanillo, jurisdicción denomi-nada después “Altar de la Patria”.
La Demajagua fue nombrado así debido a su situación en una zona abundante en árboles “majagua azules”  originarios de Jamaica y muy bien adaptados al suelo oriental cubano. El ingenio se hallaba ubicado en una finca rústica propiedad de José Joaquín Palma quien en 1843 vendió a Magin Pla un pequeño trapiche con la acción de una caballería de tierra por la cantidad de cien pesos. Después el trapiche pasó a manos del hermano de Pia, pero en 1857 presentó quiebra representado en ese momento por el Licenciado Carlos Manuel de Céspedes.
En la reunión de acreedores el representante de Francisco Javier de Céspedes ofreció casi once mil pesos por la finca, el trapiche, cinco esclavos y todas sus dependencias; quedando adquiridos por Francisco Javier. Más tarde compró una máquina de vapor para la zafra de 1860 cuyos restos es la que aparece aprisionada por un árbol “Jagüey”, ...y que con el tiempo ha pasado a ser la imagen del central azucarero y de la fecha histórica patria.
El 14 de marzo de 1866 Carlos Manuel de Céspedes compra a su hermano Francisco Javier la finca para lo cual hipoteca todos sus bienes. En manos de Carlos Manuel la finca mejora muchísimo. Además introdujo una gran reforma: realizar la mayor parte del trabajo de la zafra con obreros asalariados, amen del trabajo de los esclavos.
Es en este escenario, lugar prístino considerado “Templo de la Patria” -recuerdo del primer grito de independencia-, donde muchos años después atendido por los Veteranos de la Guerra Independentista y la Logia Masónica “Buena Fe” se erigió un obelisco en honor al Venerable Maestro Céspedes.
En 1922 y sobre un pequeño promontorio fue construida una modesta casa de madera habitada por el que fuera ayudante del Padre de la Patria, el Coronel Juan Ramirez; hasta que pasado el tiempo en 1968 se convirtió en una Sala de Museo.
La primer batalla ocasiona el Grito de Yara

En la madrugada del once de octubre recogidas las avanzadas y formada la columna en un número de 600 hombres, ardiendo todos en deseos de medir las fuerzas insurgentes, emprenden la marchar haciendo un alto en el ingenio San Francisco mostrando expresiones de vítores.
El proyecto de Céspedes era tomar la cercana ciudad de Manzanillo por ser importante jurisdicción. Sin embargo continuando el camino se encuentran con un correo procedente de Bayamo.  Logran  conocer de una tropa española que iba hacia Manzanillo a reforzar la guarnición. La realidad de varios factores le hizo desistir.
Pendientes quedaban la firma y el juramento en Manzanillo al “Manifiesto del 10 de Octubre” redactado y leído en La Demajagua por Carlos M. de Céspedes. Deciden entonces marchar ellos hacia Sierra de las Naguas con el fin de aumentar las fuerzas insurgentes.
Pero al pasar por el poblado de Yara, ya anochecido, son sorprendidos por una columna española proveniente de Bayamo. Se traba el combate y el desconcierto hace presa de los inexpertos insurrectos quienes se dispersan atemorizados. Se ordena la retirada tomando en consideración según más tarde relató Bar-tolomé Masó en su capacidad de General Segundo Jefe del Ejército “...porque nunca había sido propósito entrar en el pueblo a viva fuerza, ni la prudencia aconsejaba otra medida…”.  Junto a Carlos M. de Céspedes sólo había quedado un puñado de hombres pero el héroe de la Demajagua, erguido en su caballo exclamó:
“¡Aun quedamos unos cuantos hombres, suficientes para independizar a Cuba!
La derrota de los insurrectos en el pueblo de Yara dio motivo a relacionarse esta batalla con el inicio de la guerra que llegaría a durar diez largos años. Al Capitán General de la Isla se le comunicó el hecho, el cual trasmitido de inmediato a la Metrópoli fue recogido por la prensa de Madrid y de La Habana como “el Grito de Yara”
El levantamiento insurrecto en la prensa habanera
En La Gaceta de la Habana” del día 13 de octubre de 1868 aparecía esta advertencia:
“...sobre los criminales que sean cogidos y que, según bando publicado, están ya incursos en la jurisdicción militar, caerá, pronto e inexorable, el peso de la justicia...”
…y en un ejemplar del periódico  “Diario de la Marina”, de La Habana, fechado en octubre 1868, una de sus notas relataba:
“La Gaceta de ayer nos da la noticia de que el 10 del corriente se levantó en el Partido de Yara, jurisdicción de Manzanillo, una partida de paisanos, sin que hasta el presente se sepa quién es el cabecilla que la manda ni el objeto que se propone. Supónese que se han unido a ella los bandoleros perseguidos en otras jurisdicciones; pero no debe distinguirse por el número ni el valor cuando al encontrarse, en el mismo pueblo de Yara, con una pequeña columna de tropas, que había salido de Bayamo, en su persecución, huyó cobardemente dejando sobre el terreno un muerto, cinco escopetas, un trabuco, cuatro machetes, una lanza y diez caballos con monturas, sin haber causado otro daño a los defensores del orden y de la propiedad que un ligero herido. Las autoridades de Cuba, Puerto Príncipe y otras jurisdicciones, se han apresurado a enviar fuerzas para ahogar instantáneamente ese aborto, que tiene tanto de ridículo como de criminal.”
Era una contienda desigual. El gobierno español esperaba refuerzos militares, aunque contaba en aquellos momentos con recursos suficientes para hacer frente a las tropas mambisas:
Guardia Civil = 640
Guardia Correccional = 120
Bomberos armados = 1.000
Milicia montada y de a pie = 3.400
Soldados cumplidos y retenidos en servicio = 300
Destrucción de La Demajagua
Al compás del repiqueteo de la Campana de bronce, enarbolada la nueva bandera tricolor y al acompañamiento de una patriótica arenga, Carlos Manuel de Céspedes había dirigido a los cubanos, a los negros esclavos y al mundo entero su Manifiesto de la Junta Revolu-cionaria, explicando no sólo el deseo de lograr la Independencia de Cuba sino especialmente los verdaderos motivos que provocaban la rebelión.
Una semana después de proclamado el “grito” de libertad para la isla de Cuba en el Ingenio La Demajagua, este fue cañoneado por el navío de guerra español Neptuno, en represalía por iniciar una contienda en contra del gobierno de la Metrópoli. En octubre 17 no sólo bombardearon el ingenio convirtiéndo en escombros sino que además un grupo de hombres desembarcaron del navío y prendieron fuego a todo lo fundamental  en la finca y los alrededores: la casa, los barracones, etc.  El lugar convertido en ruinas quedo olvidado por todos hasta que las páginas de la Historia de Cuba decidió recoger su dolor, su memoria, la imagen de su pasado y asignarle las páginas a la que es merecedor.
Pero, sin embargo, entre aquellos destrozos ocasionados en el central azucarero creció un jagüey -de raíces trepadoras- que enamorado de su historia se enlazó entre dos catalinas dentadas de la máquina de vapor, la que antes movía y daba vida a un intenso sistema agro–industrial dentro del central.
El Jagüey cuyo nombre es de voz indígena, es un gran árbol lechoso, de tronco fuerte aunque su madera de un color moreno claro y marrón es poco apreciada. Científicamente se le denomina Fisus Crassmervia Will, de la familia de los Moraceae, con grandes ramas y abundante follaje utilizándosele como árboles de sombra en los paseos. Gusta de crecer en los lugares húmedos; tal así que en la zona de las Tunas, en la zona oriental cubana, crece un ficus jacquinifolia denominado Jagüey Pensativo, hermosísimo por su follaje colgante.
El jagüey de la extinta La Demajagua al cabo de muchos años y también olvidado por todos los de las comarcas vecinas: enfermó. Pero antes de fallecer dejó brotar un “hijo” en el mismo lugar el cual y con el tiempo fue entrelazando sus raíces a la misma rueda y a su histórico antepasado ….y creció vigorosamente permitiendo a la parte residua de la máquina de vapor descansar a la sombra del joven árbol.

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Colón, 520 años después



El Nuevo Herald
Publicado: Viernes, 12 de octubre 2012



 

Retrato de Cristóbal Colón por el pintor italiano Sebastiano Del Piombo.
Retrato de Cristóbal Colón por el pintor italiano Sebastiano Del Piombo.
AP
·         Foto

Cristóbal Colón salió de Palos de Moguer el 3 de agosto de 1492 con tres carabelas, la Pinta, la Niña y la Santa María.
Colón, un marino valiente y soñador, se encontró con una reina inteligente y decidida, Isabel la Católica, y juntos le dieron a España el triunfo y el honor de haber descubierto un Nuevo Mundo.
Acompañaban a Colón en este viaje el afamado marino Martín Alonso Pinzón, que ofreció una carabela propia. También se enrolaron Pedro Alonso, Francisco Martínez Pinzón, Vicente Yánez Pinzón y el piloto Juan de la Cosa. La tripulación estaba formada por vecinos de la villa. Se cree que en total la tripulación de las tres carabelas era de 90 hombres.
Cuando llevaban un largo tiempo navegando, la tripulación comienza a impacientarse y Colón tiene que atajar los amagos de sublevación, mintiéndoles sobre la distancia recorrida y prometiendo regalos. Sin embargo, la noche del 9 al 10 de octubre, el malestar se extendió a todos, incluso a los Pinzón, y acordaron navegar tres días más y si al cabo de ese tiempo no encontraban tierra regresarían. En la madrugada del 12 de octubre el marino Rodrigo de Triana lanzó el grito tan esperado: “tierra”. Habían llegado a la isla de Guanahaní (bautizada San Salvador por Colón), actual isla de Watling en el archipiélago de las Bahamas.
Descubrieron en ese primer viaje a La Española, ocupada actualmente por Haití y Dominicana y Juana (Cuba) a la que arribaron el 28 de octubre.
En marzo de 1493 los Reyes Católicos recibieron a Colón en Barcelona. Fue una celebración grandiosa donde se le rindieron al Almirante toda clase de honores. Los reyes no lo dejaron arrodillarse ante ellos y lo sentaron en una silla junto al trono. España entera estaba de fiesta con el descubrimiento de un Nuevo Mundo.
Sin embargo, el Almirante murió el 20 de mayo de 1506 en la ciudad de Valladolid, pobre y abandonado, sin saber que había descubierto un nuevo continente desconocido por los europeos de su época y al que se dio por un equívoco el nombre de América.
Martha Pardiño
Miami

26 ago 2012

La guerra del Islam Radical contra el mundo occidental

de Xiomara J. Pages (*) ,   Julio 26, 2012
                Casi siempre  escribo sobre  temas de motivación, de la vida,  el arte y la cultura.  Amo la libertad y la paz, pero temo por el futuro de nuestros hijos y nietos.   Se acercan elecciones en Estados Unidos, y debemos  tener claro, que ésta  no es una elección más,  que no se trata de elegir un partido político, un candidato más o menos simpático y elocuente, que sea negro o mormón, que   permita o no,  viajes a Cuba.   No se trata de la hipoteca y los impuestos solamente.  Estamos decidiendo el futuro de América y con eso, el del mundo entero, ya que hemos sido  un  faro de libertad y democracia en la historia,  aunque  los envidiosos  solo vean  un imperio expansionista.    Observando las tragedias y atentados, crímenes y situaciones en todos los rincones de este país y del mundo,  quiero escribir a modo de advertencia.   No escribo en nombre del partido  Republicano ni del Demócrata,  no es una propaganda.  Hablo  en nombre del amor al Dios que conozco y a mis semejantes.
            La historia se repite, como pasó con la Alemania Nazi.  No quisimos escuchar, no vimos el peligro.  Acostumbramos a meter la cabeza en la arena como el avestruz, y sin embargo, hay un odio que va avanzando, el terrorismo está más cerca de nuestros patios de lo que queremos admitir  (atentados en Europa, en países como Inglaterra, Francia, España;  en Estados Unidos, y en el suelo de Israel, por nombrar algunos;  y hasta los estados comunistas se congracean con el  Islam Radical  no únicamente  en Europa  o el Medio Oriente, sino también  en  América Latina).   Hay campos de entrenamiento terrorista (islámico radical)  en varios  lugares de los Estados Unidos, donde ni las autoridades americanas se aventuran a meterse por temor a ser aniquilados.  Y nuestros gobiernos permanecen inertes, temerosos, indecisos, dejando que nos destruyan desde adentro, mientras ellos solo piensan en vivir bien,  tomar ventajas, hacer "cambios",  y enriquecerse.
            Nuestro voto es más importante de lo que pensamos, y por eso debemos conocer, estar bien informados.  Prestemos atención no solo a las cuestiones económicas, que no dejan de ser importantes, pero la seguridad nacional  lo es mucho más. Estamos bajando la guardia, hemos olvidado el patriotismo, los valores  sobre los cuales  fundamos  una  gran nación. Dejamos entrar  a todo tipo de individuos  sin orden ni legalidad,  cuando una gran parte, más de lo que admitimos, no aman a este país y que por el contrario lo odian,  le hacen daño o toman ventaja egoístamente por conveniencia.   Nos cruzamos de brazos y dejamos que se cambien leyes importantes, o se traten de violar artículos de la constitución sin contar con el pueblo, sin contar con las ramas legislativas.   Vemos sin perturbarnos  la falta de respeto a la nación, a la bandera y a la libre empresa que nos hizo una potencia mundial.   Nuestro suelo ha recibido siempre a individuos de todas las nacionalidades y todos los cultos, pero que una vez en este suelo, han amado y respetado a su país adoptivo, han alcanzado su sueño de libertad y de felicidad con los suyos,  y le han dado  hijos y  nietos que la defienden.  Pero hoy le  damos cabida a la holgazanería,   a proveer una vida  parasitaria  a  unos  cuantos  ciudadanos,  a costa  del trabajo duro de otros ciudadanos  que  han alcanzado una mejor vida con su esfuerzo y sacrificios.   
            Miren la similitud  que existe entre  los comunistas,  los islámicos radicales,  con la Alemania de Hitler.   En aquella ocasión se cometió  un genocidio, y el mundo se espantó luego, oyendo las historias y los juicios sobre los campos de concentración, pero cuando hubo tiempo de frenarlos, nadie movió un dedo.  Hay una ola de terror contra el mundo occidental, y hay niños que desde que nacen, son entrenados para matar, para odiar (la forma más cruel de abuso infantil), porque no viven su niñez  ni juventud.  Se les mete en las mentes, programas y propaganda para odiar al mundo occidental, y tener  por  un  gran honor a Allah, el ser atacantes suicidas, trayendo  muerte y lágrimas con sus bombas.
            Les dejo con este enlace donde pueden encontrar este documental  en Youtube, y verlo en varias partes.  Obsession: Radical Islam's War Against the West :
pulsen/click: http://www.youtube.com/watch?v=M_tVtOO_nvM
Dios nos bendiga a todos, y Dios bendiga a América y al mundo.

(*) Xiomara J. Pages  es una escritora independiente, periodista y conferencista de motivación.  Tiene cuatro libros de su autoría,  y colaborado  en otros.  Ha impartido talleres en Los Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.  Realiza trabajo voluntario para la Fundación Internacional del Síndrome de RETT (enfermedad que padece su hija).  Se ha interesado en los padres de hijos discapacitados, ancianos, violencia doméstica y asuntos sobre la mujer.  Apoya el arte y la cultura en su comunidad. Puede escribirle   a   www.xiomarapages.com


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