25 jul. 2012

GUILLERMO DESCALZI: Palíndromo republicano

 
 

El candidato presidencial republicano Mitt Romney conversa con Ruth López Novodor, directora general de Beverly Oncology and Imaging, en una mesa redonda de negocios celebrada en la empresa Endural LLC, el lunes pasado, en Costa Mesa, California.
El candidato presidencial republicano Mitt Romney conversa con Ruth López Novodor, directora general de Beverly Oncology and Imaging, en una mesa redonda de negocios celebrada en la empresa Endural LLC, el lunes pasado, en Costa Mesa, California. 
JASON REDMOND / AP
Hay cambios de dirección que no producen cambio alguno. Se llama palíndromo a cualquier palabra que se lea igual de derecha a izquierda como de izquierda a derecha. Un ejemplo es ‘kayak’. Tomo licencia del lenguaje para decir que la campaña Romney es un palíndromo. No importa que su candidato siga moviéndose a la derecha o vire a la izquierda para regresar al centro del que salió, los republicanos seguirán viendo y leyendo la misma falta de autenticidad en él. También tomo licencia para llamar palíndromo a un circuito de carreras a lo Sarah Palin, un velódromo figurativo donde Romney cumple el papel, si bien para la presidencia, de ella en el 2008. Romney versión Palin necesita su McCain para vicepresidente, alguien que le contribuya legitimidad conservadora. No importa a quien consiga, la inseguridad del ticket está en Romney, y nadie se la va a dar sin cambiarlo a él. Necesita legitimización porque el partido simplemente no se siente cómodo con su candidato. Lo apoya sin entusiasmo, y el país nunca ha elegido un candidato que no entusiasme a su propio partido.
La ultraderecha controla a los republicanos y su representación en el Congreso. No hay representante o senador republicano que no la sienta llevándolos a un rincón de intransigencia. Romney se tuerce y retuerce para convencerla de su legitimidad conservadora. Acepta casi cualquier afirmación que lo ayude a legitimarse. Acepta el cuestionamiento del nacimiento, nacionalidad y religión de Obama. Acepta a quienes lo tachan de musulmán encubierto. Acepta a quienes lo radicalizan pintándolo de rojo. Sus lugartenientes sugieren que no es americano. Hay que escuchar a John Sununu diciendo que Obama necesita aprender a ser estadounidense. Tiró la piedra y escondió la mano. Luego diría que no dijo o no quiso decir lo que dijo, pero la piedra que tiró quedó tirada. Hay que escuchar a Michelle Bachmann hablando de infiltración musulmana en las más altas esferas del gobierno. Es irónico porque Sununu, nacido en Cuba, es quien sí debe tener verdaderos lazos con musulmanes en su ancestro. Su padre palestino, nacido en Estados Unidos, creció en la Jerusalén palestina. Su madre, de apellido Dada, provino de Palestina vía El Salvador. Es fácil imaginar los enlaces y mezclas de religión en el pasado familiar de John Sununu.
La campaña republicana en ruta a noviembre empezó el día de la juramentación de Obama. A partir de ese momento obstaculizó toda iniciativa suya y de los demócratas en el Congreso. Su único logro de envergadura, la reforma de salud, la pintan como puerta de ingreso al infierno socialista de Barack Obama. Un lector (Indio Viejo) escribe que… “Descalzi arrogantemente dice saber lo que piensan los latinos. En ningún momento reconoce que un 35% de latinos jamás votaremos por la izquierda, menos aún por un marxista como Obama”.
Han abandonado toda pretensión de oposición leal y todo vestigio de colaboración. Hacen referencia a Barack Hussein Obama, a su odio por lo americano y su amor al socialismo. Han prácticamente paralizado el gobierno. A Romney lo trabajan al susto. Sus profetas en radio, televisión y prensa escrita, los del imperio Murdoch, los programas de Rush Limbaugh, Sean Hannity, Glenn Beck y demás, jalonean, empujan y arrastran a Romney sin contemplación alguna. Han creado un frenesí electoral.
Los republicanos necesitan volver a la cordura. Pueden llegar a perder esta carrera, y no porque Obama esté ganando, sino por su candidato, por la presión de la extrema derecha, y por las voces increíblemente absurdas de sus profetas mediáticos. Los líderes del partido necesitan darse cuenta de a donde nos han traído. Otro lector (Perry Mason) escribió diciendo que… “ni Obama ni Romney van a poder enderezar (el país) que fue torcido por la avaricia de los que permitieron que China tomara a su cargo la producción masiva de todo lo que se consume en USA”. La mayoría, mientras tanto, anda confundida por políticos que propagan verdades a medias y mentiras completas disfrazadas de verdad. De cuando en cuando, quizás accidentalmente, sueltan alguna ‘verdad verdadera’. Aun así, nos mantenemos a flote porque el resto del mundo, incluyendo Europa, es manejado con más torpeza aún que nosotros mismos.
La Pax Americana ha concluido. Hoy somos mendigos sentados en bancos de oro, atados a mercaderes que prosperan vendiendo nuestro patrimonio mientras profesan su republicanismo a los cuatro vientos. Que Dios guíe a nuestros republicanos porque el problema americano radica principalmente en ellos. Su obstruccionismo y ceguera son el problema fundamental. Afortunadamente la vida no es un palíndromo en el cual un cambio de dirección no produzca cambio alguno. La representación republicana puede y debe cambiar. Lo hará. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista.

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