29 sept. 2012

Carta a un chavista, por Enrique Krauze

Propaganda electoral en el centro de Caracas / EFE
Propaganda electoral en el centro de Caracas / EFE
Le parecerá extraño que me dirija a usted. Se preguntará ¿qué tiene que decirnos un escritor mexicano a nosotros los venezolanos, y en particular a los chavistas?
Verá usted. Me importa y preocupa el destino de Venezuela porque creo que los países de la América Hispana formamos parte de una patria mayor que nuestras patrias y que por ello nuestros destinos están unidos. Por eso dediqué un año al estudio de la historia y la vida de Venezuela, y publiqué el libro El poder y el delirio.
Yo no soy un enemigo de Hugo Chávez. Soy un crítico de Hugo Chávez, que es muy distinto. Yo le reconozco su vocación social. Para eso estableció las misiones: para proveer de educación, salud, alimentos y otros bienes y servicios a los más necesitados. Pero así como no le escatimo esa vocación, creo ver con claridad las limitaciones y vicios de su estilo personal de gobernar y los enormes problemas que ha propiciado su larga permanencia en el poder.
Esa permanencia es ya un obstáculo para el desarrollo sano de su país. Una frase sabia, acuñada por el historiador inglés Lord Acton, resume siglos de experiencia: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. La historia del siglo XX demuestra con creces hasta qué punto tenía razón: los autócratas que prometieron el cielo en la tierra terminaron por traer a sus pueblos hambre, desolación, pobreza, guerra y muerte. En consecuencia, la mayor prioridad de una auténtica democracia es poner límites al poder absoluto. Y Venezuela está ahora mismo frente a esa necesidad histórica: debe poner límites al poder absoluto.
No es necesario eternizarse en el poder para desplegar una obra social perdurable. En México, el presidente Lázaro Cárdenas es recordado aún por el pueblo con agradecimiento, pero Cárdenas gobernó seis años (1934-1940) y ni un minuto más. Una nación no puede confiar indefinidamente su destino en manos de un hombre. Y una nación no debe confiar en la palabra de un gobernante como si fuera la palabra de Dios.
Porque el hecho es que detrás de los interminables discursos del Presidente, detrás de las infinitas apariciones en la televisión, se oculta una verdad que los chavistas descubrirán alguna vez, con inmenso pesar. Me refiero, por ejemplo, al increíble dispendio de los casi 700.000 millones de dólares que han entrado a las arcas de la empresa estatal de petróleo Pdvsa (que llegó a ser un ejemplo de modernización). Aunque el presidente Chávez ha enmascarado con el velo de su discurso la corrupción de la élite política y militar que les es adepta, el país atraviesa por una grave crisis: los niveles de inflación son los más altos del continente; hay –usted lo sabe– una aguda carestía de alimentos básicos, electricidad, cemento y otros insumos primarios (como resultado de las masivas expropiaciones de las empresas privadas, y la ineficacia y corrupción de los nuevos administradores públicos). Y, para colmo, la criminalidad es la más alta del continente.
Venezuela tiene hoy la alternativa de votar por un proyecto distinto, el de Henrique Capriles, joven valeroso, sensible, responsable, conciliador y visionario. Sus propuestas buscan recobrar la sensatez económica y ha prometido que respetará y mejorará las conquistas sociales, y no afectará los sueldos y prestaciones de los empleados gubernamentales. Le sugiero a usted, respetuosamente, considerarlo.
Las llagas de Venezuela son inmensas, pero acaso la llaga mayor no sea ni social o económica sino moral. Me refiero a la discordia dentro de las familias venezolanas y a la discordia dentro de esa gran familia que es Venezuela. Es natural que las personas sostengan opiniones distintas, pero esas opiniones –por más diversas y aún opuestas que sean– son sólo eso, y no tienen por qué convertir a las personas en enemigos. El presidente Chávez y sus voceros ven el mundo dividido entre “enemigos y amigos”, lo cual es sumamente injusto, degradante y peligroso, porque en la historia los enemigos no dialogan entre sí: los enemigos, finalmente, se matan.
En este sentido, los insultos racistas que Chávez ha vertido sobre Capriles han sido infames. Llamarle “nazi” a un hombre cuyos bisabuelos fueron exterminados por los nazis es una barbarie que va más allá de los adjetivos. Los venezolanos son muy sensibles, felizmente, a la memoria de los mayores. Por eso usted no puede apoyar semejante vileza. Nada tiene Capriles Radonski que avergonzarse de sus ancestros.
Por lo demás, ya que Chávez se percibe a sí mismo como un redentor y ha llegado a invocar al propio Cristo en sus campañas, estoy seguro de que a usted no se le escapa la devoción de Capriles por la Virgen del Valle, patrona de la isla de Margarita, devoción compartida por millones de sus compatriotas. El fervor de Capriles no es calculado ni político. Es un fervor íntimo y sincero. Por eso conmueve a quienes lo abrazan en los pueblos.     
Los hombres tenemos grabada en el alma la libertad. Ni aún queriéndolo podemos renunciar a ella. Y entre todas las libertades, la fundamental es la libertad de conciencia. Una persona no puede acallar su propia conciencia y no puede permitir que el poder intente gobernarla. Yo espero que usted ejerza su libertad el próximo 7 de octubre y vote por una Venezuela libre de odios ideológicos, una Venezuela que recobre la concordia, la tolerancia y la paz.

28 sept. 2012

OSCAR PEÑA: Cuba y las huelgas de hambre


OSCAR PEÑA

Pido disculpas a la memoria de los que han muerto en huelgas de hambre y a los que están vivos que han llevado a cabo esa acción con verdadero honor, seriedad y entrega, pero no estoy de acuerdo con ese sacrificio y práctica de lucha. No es la vía correcta.
Recurrir a las huelgas de hambre como método de oposición y enfrentamiento a los desmanes y abusos que se llevan a cabo en nuestro suelo por el régimen totalitario es un grave error. La muerte de los presos políticos Pedro Luis Boitel, Orlando Zapata Tamayo y tantos otros debe hacernos concluir que ese no es el mejor camino. El hecho que en varias partes del mundo hayan practicado ese tipo de protesta los cubanos no debemos copiarla. Un error extranjero no justifica un error nacional. No es útil, ni inteligente. Lo meritorio y provechoso es llevar adelante los ideales de libertad con vida y vigor y no aportando cadáveres en una especie de ruleta rusa. Dio resultados con el sacrificio de Guillermo Fariñas, pero podía haber muerto.
Seamos completamente precisos abordando este muy delicado tema. Las huelgas de hambre presentan dilemas como el que las autoridades, familiares y amistades deben acatar y respetar la resolución de la persona que ha decidido hacerla. Incluso hay una ética entre los médicos de reverenciar la voluntad del ciudadano de llevar adelante su decisión. O sea, el principio humanitario impulsa a los clínicos a reanimarlos, pero el respeto a la autonomía individual les impide intervenir cuando el huelguista ha planteado un rechazo serio y formal a no recibir atención médica en ningún momento. Entonces tiene que admitirse esta verdad: técnicamente estamos ante un sacrificio y decisión individual que libera a los gobiernos de las consecuencias de esas decisiones. Y en el caso de Cuba se le está facilitando al régimen no tener que matar o encarcelar a todos sus adversarios porque algunos de ellos deciden por su cuenta y decisión irse de este mundo o herirse.
Personalmente nunca le daría apoyo, valoración o visto bueno a las huelgas de hambre, pero si alguien me insistiera en hacerla y quisiera arrancarme mi más reservada opinión, le diría: si la vas hacer de manera seria, reflexiva y concienzuda, hazla por un objetivo y causa que se sienta identificada la mayoría de la población y no individualmente por una persona. Una huelga de hambre para que pueda aspirar a ser justificada, tener respaldo, apoyo popular y repercusión tiene que ser del interés general y el huelguista debe tener una decisión auténtica.
Debemos evitar el dramatismo y las tragedias nacionales. En la historia cubana tristemente abundan acciones osadas y valientes de sus hijos pero que no han resuelto los problemas. No hay un pueblo de Cuba que no tenga sus calles con nombre de mártires de todos los tiempos, también centros de trabajo y estudiantiles y sin embargo nuestro terruño nunca ha sido un país estable políticamente. Ya es hora de dejar de ser un país de mártires y tratar de ser un país de ciudadanos vivos que luchan diariamente esgrimiendo ideas y razones para demandar derechos. No hay mejor receta para cualquier nación.
Es sobre la realidad cubana que tiene que enfocarse el trabajo de los patriotas de hoy. Ese es el desafío.
¿Cómo es más útil a la nación cubana un activista pro libertad y democracia? ¿Haciendo una huelga de hambre en su casa por la liberación de un preso político o enfrentando el desafío de caminar diariamente las calles y vecindarios rozándose con el pueblo y haciendo la necesaria conciencia de que no son los extranjeros los que tienen que preocuparse por resolver nuestro problema, sino los propios cubanos cívicamente? Definitivamente no es posible para ninguna nación avanzar con ciudadanos indiferentes, insensibles, con la cabeza caída y los jóvenes moviéndose al compás del reggaetón.ad more here: 

http://www.elnuevoherald.com/2012/09/27/1309955/oscar-pena-cuba-y-las-huelgas.html#storylink=cpy

27 sept. 2012

Mi opinion es que si esta noticia es cierta, felicito a la senora Roque y a los que contribuyeron y participaron en esta huelga de hambre por ser inteligentes!  Primero que todo, atentar contra la vida humana esta en contra de la palabra de Dios, es similar al suicidio.  La senora Roque hace mucha falta viva y no muerta.  Con diabetes e hipertensa, es un verdadero suicidio que no debe ocurrir por nada ni por nadie.  Si fue asi, fueron muy inteligentes al no poner sus vidas en riesgo y a la vez lograron su objetivo.  

La “huelguista” Marta Beatriz Roque comía diariamente

La Habana, 25/09/2012.8:49 pm. Radio Progreso Alternativa (RPA).
La conocida opositora Marta Beatriz Roque, de 67 años de edad, no dejó de alimentarse ni un solo día durante la falsa huelga de hambre que realizara recientemente.alt
La evidencia del simulacro quedó al descubierto durante un programa de la televisión cubana en su noticiero estelar de la noche, en la que un vecino de Beatriz Roque da a conocer que era él quien le suministraba a través de la ventana los alimentos diarios.
Las imágenes mostradas revelan que el vecino de la vivienda número 358 hablaba con la disidente y le informaba que los plátanos, la calabaza y la frutabomba (papaya) irían por otra vía al no poder entrarla a través de la reja, al tiempo que le pasaba aguacates, habichuelas y otros alimentos protegidos en bolsas.
Durante el singular traslado de alimentos, en el que se le solicitó fuesen frutas y vegetales que pudieran ser hervidos en agua, se escucha claramente la voz de Roque dando su consentimiento y pidiéndole que aguardara el dinero que debía devolverle.
El vecino, cuyo nombre fue dado a conocer, reveló que la opositora “había hecho un paripé”, lo que en Cuba se traduce como una actuación o simulación.




Esta mi colaboración del martes en el semanario LIBRE de Miami
ahora reproducido por LIBREonline
es en calidad de un sincero homenaje a mi amiga Elsa I Pardo.
Maria Teresa


El Istmo de Panamá
Escrito por María Teresa Villaverde Trujillo    Martes, 25 de Septiembre de 2012 09:10   PDFImprimirE-mail
Es una delgada lengüeta de tierra que une las dos Américas con sus 250 km. de largo y 70 de ancho, y que se atraviesa por un importante interoceánico canal con una longitud total de 81 Km. cuya duración de travesía es de aproximadamente ocho placenteras horas. Ideado e iniciado el canal por un francés en 1881 pero terminado por los norteamericanos en 1914. Esta vía de comunicación que une los dos grandes océanos es muy importante para la prosperidad económica de Panamá.
En 1590 Jose de Acosta escribió un informe haciendo notar la dificultad de unir los dos océanos como habían expresado algunos navegantes y exploradores españoles. Decía de Acosta: “…algunas personas han hablado de excavar este terreno de seis leguas y unir un mar con el otro… eso sería inundar la tierra porque un mar está más bajo que el otro…”
Un estudio realizado por Douglas Jones, Michael Kirby y Bruce MacFadden, expertos del Museo de Historia Natural de Florida aseguran que el Istmo de Panamá probablemente fue formado por la colisión de una península de América Central con el continente sudamericano, esto a causas del movimiento de placas tectónicas durante millones de año. El estudio se ha realizado con métodos geológicos, químicos y biológicos que les ha permitido datar las rocas y fósiles encontrados en los costados del Corte de Culebra del Canal de Panamá.
Antes de construirse esta gran obra de la ingeniería moderna la navegación tenía que usar el paso natural creado por la Naturaleza: del Océano Pacífico al Estrecho de Magallanes en el extremo sur del Nuevo Continente –Chile y Argentina- y entrar navegando rumbo Norte al Océano Atlántico. 
El Dr. William Crawford Gorgas, -Cirujano General de la Armada de Estados Unidos- fue en una oportunidad enviado a sanear el Istmo de Panamá a fin de hacer posible la completa construcción del canal. En algunos países de Europa se había prohibido la  contratación de obreros de esas naciones para trabajar en el Istmo de Panamá. Se sabia que miles y miles de personas morían debido a la Malaria y al Cólera.
El Dr. Gorgas, -especializado en enfermedades tropicales, como primer medida aplicó en esa oportunidad los mismos principios indicados por el Dr. Carlos J. Finlay, sabio cubano que había sido el que demostró que el mosquito Aedes Aegypti era el causante de la Fiebre Amarilla y el mosquito Anopheles el de la Malaria, conocimientos que el Dt. Gorgas había adquirido cuando terminada la guerra entre España, Cuba y Estados Unidos fue nombrado Oficial Jefe Sanitario en la ciudad de La Habana.
El Canal de Panamá se abre al mundo...
España lo descubrió. Francia puso las bases. Colombia perdió el istmo, 
Estados Unidos lo construyó, ...y la Republica de Panamá lo recibió.
-15 de agosto de 1914-
Se le concede al vapor ANCON el honor de ser reconocido como el primero de los viajes de tránsito a lo largo del Canal de Panamá, aunque oficialmente dicho el 7 de enero del mismo año 1914 fue la grúa flotante Alexander la Valle la primera que recorrió el Canal.
Hoy el Nuevo Mundo ha celebrado en este mes de agosto un aniversario más de aquel momento cuando el hombre al fin pudo forjar en realidad la atención del mundo contenida durante treinta y cinco años. El tránsito del primer buque a través del Canal de Panamá, marcando la resolución de un sueño tan antiguo como el recorrido del istmo americano de 79 kilómetros del conquistador español Vasco Núñez de Balboa en 1513 desde el Océano Atlántico, tardándole semanas en abrirse camino a través de la jungla panameña, y que le permitió descubrir el Océano Pacífico.

En 1534 Carlos I de España, tratando de evitar tener que navegar por el Cabo de Hornos, en el sur del Nuevo Con-tinente, propuso la construcción de un canal a través del istmo para evitar atravesarlo por un enorme carril, el Camino de las Cruces, o en trenes de mulas cargados de oro. Pero no fue hasta 1880 que el constructor del Canal de Suez, Fernando de Lesseps, de la Compañía Francesa del Canal inició la construcción en el istmo, trabajando en el proyecto durante más de 20 años pero sin poder hacerle frente a los problemas cada vez más difíciles que se presentaban: las zanjas realizadas se inundaban, la jungla era impenetrable, la Fiebre Amarilla y el Paludismo; la corrupción y las controversias; pérdida de millones y millones invertidos hasta ese momento.
Desilusionados y en quiebra, en 1904, los franceses venden la compañía a EEUU cuando aún el territorio era parte de Colombia, país situado al sur de Panamá.
Negociaciones para abrir una vía marítima

En aquel entonces cuando el gobierno de Estados Unidos compró la compañía a los franceses, Panamá era parte de Colombia, país situado al sur.  EEUU empezó a negociar con ese país la adquisición de los derechos para construir el Canal. No llegándose a un acuerdo definitivo surgió una revolución pacífica la que dio por resultado: Colombia perdió el istmo y Panamá ganó su independencia, reconocida rápidamente por el gobierno norteamericano. Ambos países firmaron un “tratado” y E.E.U.U. adquirió la tira de terreno y tomó el control gubernamental de todas las actividades que se referían a muy variados y diferentes tópicos por medio de las llamadas órdenes ejecutivas, en una zona de 19 km. de ancho para construir el propuesto canal.
Sin embargo, aun en 1905, no se había hallado solución a los problemas encontrados por los franceses; ni había un plan establecido para ampliar su natural división, ni se había proyectado como expandir el ancho de un caudal que permitiría el encuentro de los dos grandes océanos.





Debido a la especial geografía de Panamá, 
hay lugares donde el sol se levanta por el Pacífico y se oculta por el Caribe...
…aunque parezca inverosímil el Este es el Oeste y el Oeste es el Este.
Así lo anunció a modo de ilustración el Capitán del crucero en el que viajábamos mi amiga Paquita y yo, diciendo en ese instante: “del Caribe al Pacífico viajamos al este”. Todos los pasajeros sentimos una verdadera confusión.
Y todo esto sucede porque el Istmo de Panamá tiene una forma de “S” de manera que la entrada al Canal -en el lado del Caribe- se encuentra a 23 millas al oeste de la entrada al Canal por el Pacífico. 
Es decir: los barcos que atraviesan el Canal desde el Mar Caribe al Océano Pacífico realmente viajan en dirección sudeste, mientras que los que van del Pacífico hacia el Caribe viajan en dirección noroeste. 
Repito: aquella explicación ocasionó una verdadera confusión entre los pasajeros del crucero, aunque al mismo tiempo sirvió de bromas cuando nos encontrábamos caminando en cubierta y nos hacíamos la consabida pregunta: ¿hacia donde vas? Y la persona respondia: ¡Ah, pues voy hacia el noroeste, bueno, voy hacia la cafetería donde quiera que se encuentre! ...y así, dentro de aquella confusión de “puntos cardinales” manteníamos el buen humor, en tanto el crucero adelantaba su navegación sobre las tranquilas aguas de La Presa de Gatun.
Datos Adicionales Históricos del Canal de Panamá
El Canal de Panamá funciona las 24 horas del día, 365 días al año. 
El proyecto costó a los estadounidenses aproximadamente $375,000,000.00
En 1516 Núñez de Balboa cruzó el punto más angosto del istmo panameño y descubrió la distancia que separaba los océanos Atlántico y Pacífico. Enton-ces se comenzó a pensar en crear una vía acuática para cruzar ese estrecho y necesario.
Desde 1534 se había pensado hacer el canal a través de Panamá. Durante algunos desacuerdos surgidos en los años 1770s se pensó entonces en la alternativa de que quizás pudiera hacerse a través de Nicaragua...pero Nicaragua se había opuesto desde el primer momento de la insinuación a la construcción de un canal por cualquier parte que fuera de su territorio, aunque hay comentarios de que, ese país esta pensando en estos momentos en la construcción de un canal oceánico.
Tras años de operaciones bajo soberanía norteamericana, en 1977 se firmaron los tratados Torrijos-Carter, por los que se planteaba la devolución de la soberanía del Canal a la República de Panamá.  En diciembre 31 de 1999 fue transferido el dominio, y desde entonces el Canal es operado por el gobierno panameño a través de la autoridad del Canal de Panamá.
Un barco promedio requiere de ocho a diez horas para completar el tránsito por el Canal de Panamá. La ruta alternativa antes de abrirse la vía Atlántico-Pacífico era navegar rodeando Sudamérica y su punta más meridional, el Cabo de Hornos, a 19,300 km; incluso a la más rápida velocidad de navegación, se tardaría más de tres semanas, sin incluir las escalas para provisiones y combustible.
Los buques deben pagar un peaje que se basa en el tonelaje y la carga. El crucero en el que navegábamos mi amiga Paquita y yo nos dijeron que había pagado alrededor de 30,000 dólares. 
El peaje más pequeño fue de 36 centavos, pagado en 1928 por el ingles Richard Halliburton, un hombre que en 10 días cruzó nadando el Canal.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el área entera del Canal de Panamá fue preparado y protegido contra cualquier posibilidad de ataque. Las Esclusas de Gatún, en la zona del Caribe, fueron encerradas con una cadena sólida de acero y se instalaron globos contra bombas por toda la represa.
En 1944, cuando la guerra se vio retroceder al litoral del Pacífico, toda la Zona del Canal volvió a su normal sistema. 
Otras dos veces sus puertas se han cerrado al comercio mundial: a consecuencia del derrumbe de 1915 y cuando la invasión de Estados Unidos a Panamá en diciembre de 1989.

Dr. Carlos  J.  Finlay en Panamá

La actuación del Dr. Carlos J. Finlay en el panorama científico fue de enorme importancia para finalizar la construcción del Canal de Panamá.
Agosto de 1924, …Belisario Porras, -entonces presidente de Panamá- ordenó la confección de un busto del sabio cubano Dr. Carlos J. Finlay, el cual sería colocado con honores en la terminada renovación del hospital publico situado en Calidonia, Ciudad Panamá, cuya historia se remonta a principio de los años 1700, fundado por el Obispo Juan de Argüelles con el nombre Santo Tomas de Villanueva, y funcionando desde el 22 de septiembre de 1702.
Dos años después el Club Rotario de La Habana aprueba confeccionar una placa de bronce para ponerla junto al busto del Dr. Finlay, situado frente al edificio del Laboratorio Central del hospital Santo Tomás, tomando esa dependencia, desde ese mismo instante, el nombré del destacado médico cubano.
En la Facultad de Medicina de la Univer-sidad de Panamá, en el parque interior se halla también un busto del Dr. Finlay y una placa en la que se puede leer la siguiente inscripción:
"Al insigne científico cubano Carlos J. Finlay.
 Descubridor del agente transmisor de la Fiebre Amarilla. 
Valioso aporte en la construcción del Canal de Panamá. Embajada de Cuba. 21 de mayo de 1976."




Dividió un Continente pero unió al Mundo



Una de las mayores obras de ingeniería de todos los tiempos. 
¡Una verdadera maravilla!
Un barco navega en la zona Corte Gaillard, casi pasando bajo el Puente Centenario, moderna obra de acero galvanizado; uno de los dos puentes que cruzan el Canal de Panamá y unen por tierra América del Norte y América del Sur.
En tanto el ingeniero David Du Bose Gaillard trabajaba arduamente, -14 a 16 horas diarias-, a través de la zona donde se marca la línea geográfica fronteriza entre dos cuencas hidrográficas-continental, allí justo en el punto donde “las aguas que caen en un lado de la línea viajan a un océano o cuerpo de agua, y las aguas del otro lado, llegan a otro, generalmente en la parte opuesta del continente”, en tanto así, igual, en el Gran Teatro Griego Hearst, Universidad de Berkeley, California, el ex-Presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt decía:
 “Afortunadamente la ciencia vino en un momento en que yo podía actuar libremente, sin impedimentos. Por lo tanto, me tomé el Istmo, comencé el Canal y luego no dejé que el Congreso discutiera sobre él, sino sobre mí”
“Pero mientras el debate sigue, el Canal también continúa y que me sigan debatiendo por el tiempo que quieran, con tal que podamos seguir trabajando en el Canal. Yo creo que estoy diciendo la verdad exacta, que estoy hablando con precisión científica, cuando digo que, sin duda alguna, que el Canal es la proeza más grande en su clase que jamás se haya intentado por la civilización humana y que nuestros ingenieros han hecho allí su trabajo, mejor que su contrapartes de otros países, jamás pudieron hacerlo”.
Tres presidentes norteamericanos tuvieron la responsabilidad del triunfo: Theodore Roosevelt (1901-1909), William Howard Taft (1909-1913) y Woodrow Wilson (1913-1921).
Pero no hay dudas que, a decir de George W. Goethals, quien fue el Ingeniero-Jefe del Canal de Panamá, fue Theodore Roosevelt, “el real constructor del Canal”. “No sería un triunfo mayor, aunque hubiera levantado “él mismo” cada palada de tierra en estos trabajos”


                                              
El Puente de las Americas

Al extremo sur de Corte de Gaillard, -cerca del otro lado del Canal- están las Esclusas de Pedro Miguel. Descendemos 9,4 m. de altitud en un solo paso al nivel del lago Miraflores.  Más tarde en otras dos etapas llegamos a las Esclusas de Miraflores, las más grandes del litoral Pacífico a nivel de las aguas oceánicas. El agua entra a las esclusas por gravedad tomando este proceso solo 10 minutos y eleva el barco a 16.5 metros.
Sus enormes compuertas son las más altas de todo el sistema del Canal, necesarias para enfrentar los marcados cambios de marea del Pacífico, marea que puede variar hasta 4 metros. 
Pocos después pasábamos por debajo del majestuoso Puente de Las Américas, cuya vía Panamericana une las grandes divisiones del Nuevo Mundo, a cuya vía desdichadamente no se unió la isla de Cuba por los tantos negativos comentarios radiales de ciertos políticos de aquella época.
El Puente de las Américas tiene una longitud de 5425 pies, 348 por encima del nivel del mar y 201 arriba de la posible marea más alta. La estructura es de acero, en forma de arco, con amplias rampas de dos vías de acceso en cada dirección y pasaje peatonal a ambos lados. 
¡Quien hubiera podido, aquel día, caminar por ese pasaje peatonal!
 Respirando profundamente ante tanta belleza, una brisa desconocida hasta entonces acarició nuestro rostro. Y no era para menos: ¡Estábamos frente al Océano Pacífico!.

Comentarios 

0# rok alwar 25-09-2012 16:11
USA le pago a Colombia $20 millones de dolares.....solo uno nacion como la Americana, se desprende de toda su obra y se la regala a Panama... Ni siquiera TRATARON de conservar la Base Howard, una joya de base aerea. 
RA
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