25 jul 2010

El fabuloso tesoro de Panamá



Por Sebastgien Perrot-Minnot
Doctor en Arqueología

Un reciente viaje a la ciudad de Panamá me permitió, de nuevo, disfrutar de los encantos tan particulares de esta aglomeración rica en contrastes y apreciar la valoración de su patrimonio cultural.
Viniendo del aeropuerto internacional de Tocumen, y al entrar a la metrópolis panameña por el llamado Corredor Sur, uno se siente intrigado por la vista de una torre de piedras emergiendo de un bosque. Mucho más pequeña que los cercanos rascacielos, esta torre esconde, sin embargo, raíces mucho más profundas. Al visitar el lugar se descubren las ruinas de una antigua ciudad, que descansan hoy en un verde y apacible escenario; la torre que se mira desde el Corredor Sur es de hecho la de la catedral que se erguía en la Plaza Mayor. Estamos aquí en el sitio del primer asentamiento europeo de la costa Pacífica de las Américas: la ciudad de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, fundada en 1519 por Pedro Arias Dávila.
Esta ciudad sirvió de punto de partida para las expediciones de los conquistadores españoles en América del Sur y se convirtió en una escala de una ruta comercial por la cual transitaban enormes cantidades de oro y plata. Naturalmente, excitó cada vez más la codicia de los aventureros de todas clases, hasta que el pirata inglés Henry Morgan y sus seguidores la saquearan en 1671, provocando su destrucción y abandono. Las riquezas acumuladas por Morgan a merced de sus incursiones, y parcialmente escondidas en paraderos desconocidos, fascinaron las mentes a través de los siglos. Las encontramos por ejemplo en el corazón de la intriga de Vive y deja morir, de Ian Fleming (1954), quien evoca en términos elocuentes el ``fabuloso tesoro''.
Pero para Panamá son los remanentes de la ciudad española, actualmente protegidos dentro de la zona arqueológica de Panamá Viejo (o Panamá la Vieja), que constituyen un tesoro. Desde 1995 dicha zona es administrada por un patronato integrado por organismos estatales y privados. El mismo ha impulsado ambiciosos proyectos de restauración y acondicionamiento en el sitio, creó un museo, un centro de investigaciones, así como la sede de un museo de artesanías y no deja de promover animaciones culturales que hacen revivir el fastuoso pasado. En el 2003, la UNESCO incluyó Panamá Viejo en la lista del Patrimonio de la Humanidad, asociándolo al Casco Antiguo de Panamá (que integró la prestigiosa lista en 1997).
Situado a 2 kilómetros al suroeste de Panamá Viejo, en la bahía de Panamá, el Casco Antiguo es el lugar donde los españoles reconstruyeron su ciudad después del paso de ``Bloody Morgan''. Este mítico lugar está estrechamente vinculado con el sueño de unión latinoamericana de Simón Bolívar, la epopeya del Canal y la independencia de Panamá. Hoy se pueden admirar allí edificios de varias épocas que mezclan antiguos estilos arquitectónicos españoles, franceses y norteamericanos y esparcen por las calles y las plazas una dulce fragancia de historia. Se notan igualmente los esfuerzos consentidos por las autoridades panameñas y la iniciativa privada para promover, consolidar (a veces en situaciones de emergencia) y restaurar el legado histórico; al mismo tiempo, asistimos a un reflorecimiento de la vida social y cultural en el barrio, en particular con ocasión del festival anual de jazz.
n fin, la ciudad de Panamá muestra, de diversas maneras, cómo un prodigioso desarrollo económico y urbano puede estar acompañado por una audaz valoración del patrimonio arquitectónico. Y cómo dicha valoración favorece, en realidad, el desarrollo, al beneficiar al turismo, al empleo y a la calidad de vida, en una tierra fecundada por diversas culturas a lo largo de los siglos.


perrotminnot@yahoo.fr

1 comentario:

Anónimo dijo...

Totalmente sorprendido de tanta belleza e historia interesante en torno al tesoro panameño....Bravo por este trabajo y por la excelencia del Blog!

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