10 jul. 2010

La ingratitud tiene el rostro de Ingrid Betancourt.


Por José M. Burgos S.

La ex candidata a la Presidencia de la República de Colombia, Ingrid Betancourt, al pretender entablar una demanda contra el actual gobierno de su país, está demostrando la más absoluta ingratitud.

Aparentemente, olvida que ella fue secuestrada durante el gobierno de Andrés Pastrana, no en el de Álvaro Uribe, que fue en el que obtuvo su libertad, cuando se jugaron la vida quienes fueron a rescatarla y el gobierno, su prestigio.

Ella fue a la selva por su propia voluntad, nadie la obligó, antes por el contrario, siempre trataron de disuadirla debido al inminente peligro a que se exponía. Pero ella, prepotente y testaruda, no escuchó consejos ni advertencias e insistió en hacerlo para congraciarse con los terroristas de las FARC y aparecer como una heroína, pero le salió el tiro por la culata, pues en definitiva, la única responsable de su secuestro fue ella misma, nadie más.

Qué pronto olvidó esta señora las palabras de humildad que pronunció tan pronto fue liberada. Pero, no, no las olvidó, sus palabras fueron falsas y lo primero que hizo después de su liberación fue abandonar el país al que ahora regresa, pero no por amor, sino con el único propósito de beneficiarse económicamente.

Si cualquier secuestrado puede demandar al Gobierno y luego, volverse multimillonario, entonces todos los codiciosos se internarían a los pueblos donde se sospeche que están los terroristas de las FARC para hacerse secuestrar y luego cobrar jugosas indemnizaciones. Hasta podrían ponerse de acuerdo con ellos y repartir las utilidades, ¡Qué negociazo!

El actual vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, quien fue también víctima del secuestro, manifestó con sobrada razón, que las pretensiones de Ingrid Betancourt son un premio mundial a la codicia, la ingratitud y la desfachatez, por lo que dijo sentirse indignado, triste y decepcionado.

Así es, el oportunismo y la codicia de esta mujer, que debe ser rechazada no sólo por los colombianos sino por todas las personas de bien, quedarán marcados como una profunda cicatriz en lo más profundo de su alma mezquina.

La arrogancia, ambición e ingratitud de Ingrid Betancourt no tienen límites.

José M. Burgos S.
burgos01@bellsouth.net

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde luego que el mundo entero está indignado por la demanda puesta por Ingrid Betancourt contra Colombia. Ha demostrado que es una mujer interesada y fria y mal agradecida.

Mucho le advirtieron, cuando hacía campaña por la presidencia de Colombia, que no visitaran ese lugar donde fueron secuestradas por las FARC.

Mi abuela paterna, que siempre digo que era asturiana y divina, me enseñó "que el que no es agradecido es mal nacido".

Martha Pardiño

chuchi dijo...

Pero de donde creen que viene el nombre Ingrid, eso si ven se relaciona mucho con Ingrid-titud
(ingratitud). No se puede creer que esta señora, bueno perdon, no señora, porque es una puta que se acosto con un guerrillero aún estando casada, bueno uno hasta donde se sabe, pues tenia muchos veneficios allá en la selva.

Elsa Pardo dijo...

Senor Chuchi:

Como le dije en el email que le envie, agradezco me siga, pero no le acepto malas palabras y menos a una dama como es la senora Ingrid Betancourt. A las mujeres hay que respetarlas!!

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