14 jul. 2010

Recordando...


Por Martha Pardino

Claro que me acuerdo de todo aquello. Y precisamente Alberto y yo cuando éramos novios íbamos todos los sábados a Santa María del Mar, la playa más linda y sabrosa que tiene La Habana. Hasta en diciembre y enero no dejábamos de ir a la playa.

Todos los viernes yo me iba al Ten Cent de Galiano a almorzar con mi prima Marta que trabajaba en el Instituto Azucarero y después de almorzar íbamos a mirar las vidrieras de El Encanto, Fin de Siglo, etc. Y nos quejábamos, carajo, y lo sabíamos lo que teníamos. Entrábamos en el banco a las 9 de la mañana, salíamos al las doce del día para almuerzo y no regresábamos hasta las dos de la tarde y nos íbamos para la casa a las 5 PM.

Uno cuando salía del trabajo estaba ready para ir al cine, a una fiesta, de visita, etc. Alberto y yo, (el trabajaba en el mismo banco) y allí nos conocimos, íbamos todos los lunes al Rex Cinema, y en días de semanas y los domingos íbamos al cine. Los sábados eran días de playa, pero nunca estábamos cansados. Yo le llamo a esos años de juventud en mi querida Habana “los años de vino y rosas”.

Después del 1959, la vida se nos tornó como si un terremoto hubiera entrado en La Habana. Empezamos a hacer contra revolución contra Castro, estuvimos presos, mi madre por el disgusto por poco se me muere con un infarto masivo, mi padre se me enfermó de los nervios, nos declararon personas no gratas en el banco por el nuevo administrador comunista, nos mandaron para banco a mi en el Cotorro y a Alberto en Guanabacoa, me dio tifus y tuvimos que posponer la boda, y finalmente tuvimos que abandonar Cuba porque Alberto estaba amenazado de que le echaran 20 años por un juicio que no se había celebrado todavía.

Llegamos a Miami con una mano adelante y otra atrás, sin un kilo, con tres mudas de ropa cada uno, sin familia…pero Dios es tan Misericordioso que encontramos almas buenas que nos ayudaron y salimos para adelante.

Bueno, que clase que parrafada si al fin y al cabo, a todos los cubanos nos ha pasado lo mismo o peor.

1 comentario:

Martha Pardiño dijo...

¡Qué sorpresa, querida Elsita! Esto lo escribí para contestarle a Jorge que me preguntaba si me acordaba donde estaba la compañía de Teléfonos en La Habana y entonces le contesté que me acordaba de todo eso.

Gracias por la foto de la playa Santa María del Mar, para mí la playa más linda y más sabrosa de Cuba, donde los bancarios teníamos un hermoso Club Bancario. Mucho disfrutamos Alberto y yo de esa playa.

Yo no me olvido de los buenos tiempos que vivimos en mi querida Habana y no quiero ni abrir las fotos que me mandan de las ruinas en que se ha convertido esa capital, otrora una de las más lindas y alegres del mundo.

Gracias, porque, Elsa, eso que dicen que recordar es volver a vivir, es cierto.

Martha Pardiño

Páginas