31 dic 2011

¡Adiós, querida Chita!


¡Cuánto disfrutamos los niños en la Cuba de ayer las películas de Tarzán con su compañera inseparable, la graciosa mona Chita! Con sus chillidos estridentes la mona alertaba a Tarzán de los peligros y con sus monerías alegraba aquellas escenas de familia cuando Tarzán y Juana formaron su idílico hogar en lo alto de un árbol.

Chita se trasladaba por la selva usando las lianas para ir de árbol en árbol al igual que su dueño. Montaba elefantes y se burlaba de los leones y los tigres porque sabía que Tarzán estaba cerca y que la defendería.

Todavía me parece estarla viendo cuando Tarzán lanzaba aquel famoso Grito. Ella agitando sus brazos y brincando, y hasta se asomaba a su cara de mona lo que parecía una inmensa sonrisa.

¡Adiós, querida Chita y gracias por hacer la delicia de todos aquellos fiñes que como yo, soñábamos con vivir en la selva y compartir aventuras con Tarzán!

Martha Pardiño

Por internet

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