1 sept. 2012

El ocaso de la vida y el gran misterio de la muerte.


Todo ser humano con uso de razón, sabe que algún día se enfrentará al sufrimiento y al misterio de la muerte. Todos sabemos que nuestra vida tiene un fin, pero a pesar de esto, tenemos un ardiente deseo de tener una vida feliz y sin final.
Ante lo inevitable, aceptamos con amargura que nuestra vida, si vivimos y tenemos una larga existencia, el ocaso irá irremediablemente acompañado de decadencia y de dolor. Ante este panorama, muchos ancianos optan por poner fin a ese desastre, cortando ellos mismos su existencia, pues piensan que no tiene caso continuar viviendo en un mundo en el que sólo les espera dolor sin esperanza.
Es muy triste saber que una persona que fue brillante en su juventud y madurez, cuando llega a una edad avanzada, esté en riesgo de perder su independencia física y que sus facultades mentales vayan decayendo hasta que llega el fin.
No todos lo admiten, pero muchos individuos en la ancianidad sufren la crueldad de esta situación que se torna más dolorosa cuando son enviados a hogares de ancianos en los que son abandonados por sus hijos, que piensan que ellos nunca envejecerán.
Todo ser humano debería tener el derecho a ser cuidado convenientemente cuando esté enfermo, máxime cuando sabemos que no pocas veces, los últimos momentos de la vida vienen acompañados de violentos dolores que deberían ser aliviados mediante el suministro de calmantes apropiados. 
Lo más importante del acompañamiento al moribundo, es el análisis que supone el significado de la muerte, que es un misterio al que sólo podemos aproximarnos en silencio y con humildad.
No sólo sufre el cuerpo, cuando se aproxima la muerte, sufre también el corazón, el alma y el espíritu y no debe ser sólo el cuerpo médico el que tiene la misión de aliviar el dolor. La familia y los verdaderos amigos pueden aportar su ayuda, ya que los enfermos tienen una gran necesidad de sentirse discretamente acompañados afectivamente, de sentir el contacto de una mano que los aprecia.
La muerte es el punto supremo y culminante de la vida. Cuando nos encontramos en la antesala de la muerte, de nada valdrán influencias, ni riquezas, ni títulos, puesto que ésa es la última experiencia vital que nos obliga a dejarlo todo, antes de emprender nuestro viaje a lo desconocido.
José M. Burgos S.




No hay comentarios:

Páginas