15 nov. 2012

Los retos del poder

DORA FERNANDEZ: 

 
 

El presidente Barack Obama responde preguntas de los reporteros durante una conferencia de prensa que ofreció el miércoles en la Casa Blanca.
El presidente Barack Obama responde preguntas de los reporteros durante una conferencia de prensa que ofreció el miércoles en la Casa Blanca. 
CHARLES DHARAPAK / AP
Ni el carisma que posee el reelecto presidente Obama pudo ocultar el agotamiento que le significó ganar esta segunda batalla, pero si algo le asegura su permanencia en el salón oval es que saldrá totalmente fortalecido y si bien sigue siendo el presidente de Estados Unidos, tal como han reiterado expertos en economía, está obligado a conciliar y demostrar al mundo que él posee el liderazgo político. Precisamente días antes que se conociera su triunfo, el FMI advertía la importancia de que sus políticos trabajen unidos. Es necesario que tanto demócratas como republicanos lleguen a un acuerdo que logre evitar que esta nación caiga en el abismo fiscal.
Es natural que el triunfo de Obama haya sido festejado por los hispanos que residen en Estados Unidos y por doce millones de inmigrantes indocumentados que tienen todas sus expectativas en el apoyo de los demócratas para regularizar su situación migratoria. Además, Obama era el candidato favorito en varios países europeos, entre ellos Alemania y Francia, para quienes representa un interlocutor contemporizador.
En Chicago, el mandatario dijo que la política es un servicio, donde lo más importante es el amor por su país. Esa idea rememora el pensamiento de John Kennedy: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tu por tu país”. En ese sentido están las ideas de los Nobel de Economía Alvin Roth y Lloyd Shopley, quienes sostienen que el dinero no es esencial para un mercado, que la economía trata de maximizar el bienestar, no el PBI, pero hasta ahora ha sido muy difícil lograr consenso frente al presupuesto de una nación, cuando existen posiciones tan controversiales.
El escritor Carlos Alberto Montaner dice que Estados Unidos tiene problemas económicos pero no está en recesión. Es cierto, pero la deuda pública es un tema sensible que si no logra ser negociada en condiciones favorables con el Congreso afectará la posición de esta nación como impulsora del desarrollo de la economía mundial y podría ser castigada con una baja calificación crediticia.
Además, ya culmina la moratoria fiscal sobre la nómina, ampliación de las prestaciones de desempleo y el inicio de los recortes salariales a los médicos del Medicare, por ello Obama insiste en aplicar impuestos a quienes ganan de 250 mil dólares anuales en adelante. Se necesita ahorrar 7 billones de dólares durante una década y los demócratas se oponen a recortar el apoyo social, posición que no es apoyada por los representantes republicanos.
Cuando columnistas internacionales señalan que Estados Unidos, en contradicción a su nombre, es un país amargamente dividido, es que ha llegado el momento de limar las asperezas entre grupos políticos con agendas discordantes, de seguir el ejemplo de sus históricos líderes, que lucharon por la cohesión de ideas para seguir ostentando el título de potencia mundial. El problema de su deuda debería ser tomado como un desajuste que requiere de muchas mentes para encontrar la solución más correcta y acertada, para ello lo vital sería pensar en su país.
El presidente Obama acaba de reiterar el retiro de las tropas de Afganistán, y paralelamente su compromiso con los veteranos de guerra para que tengan una vida digna. También tendrá que hacer cabriolas para incrementar el empleo, pues el nivel de desempleo en Estados Unidos es de 7.8 por ciento. Pero no son los únicos problemas por resolver. Ahí está el clamoroso pedido para que se combata el cambio climático, al margen de la tensa relación con Corea del Norte e Irán.
Debe evitarse a toda costa el desequilibrio económico de Norteamérica, que tendría efectos negativos en varios continentes y países específicos, considerando su significativo intercambio comercial, porque también alteraría las estadísticas mundiales y de paso le daría a China la oportunidad de incrementar su poderío en el ámbito del comercio mundial, donde cada día se yergue como líder indiscutible.
Periodista peruana.

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