13 dic. 2012

La economia




La economía bajo la cual viven los pueblos no es la macro sino la micro. Esta frase con alcance lapidario la escuché hace unos días a un famoso comunicador en uno de los programas de televisión mas populares del momento.

 El tema en cuestión es que el sistema de libre empresa dentro del mundo capitalista desarrollado, desenvolviéndose bajo formas de presión caracterizada por los ejércitos de cabilderos o lobbysts con el único e interesado fin de obtener ganancias para los poderosos intereses que representan, y... totalmente distantes de las realidades del diario vivir - y sufrir - de las grandes mayorías de seres humanos, simples, humildes e indefensos que, en rampante contradicción, son los que les proporcionan extraordinarias ganancias cada vez que echamos gasolina en nuestros autos, pagamos nuestras rentas, seguros, medicinas, alimentos que a la vez nos permitirán, dentro de esa micro economía, continuar con el ciclo ¿reciclaje? mediante el cual, indefectiblemente, los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres..! Y, la Clase Media, el verdadero motor propulsor de la economía del sistema, ¿dónde está?
¿Es que seremos solo ricos y pobres?

Por mucho que estas palabras nos golpean como impregnadas de ideologías extrañas a nuestro sistema de vida democrático, el cual considero el mejor de todos, no obstante, hay que aceptar que la realidad, la dura realidad, nos dice que algo anda mal en el sistema o que ciertos intereses poderosos enfrascados en una loca y desmedida carrera por la obtención de más y más ganancias están prostituyendo los sagrados principios de nuestra constitución, eterna vigilante de nuestros derechos civiles y humanos.

Lo que está pasando con la gasolina es el mejor de los ejemplos. Las ganancias de las compañías que extraen el crudo, refinan y distribuyen, son extraordinarias y lo explica el hecho de que cualquiera que sean las causas que provocan el alza o las bajas de los precios del oro negro, es pura manipulación; jamás lo aceptan como algo inevitable, que ellos deben afrontar, no, el usuario siempre termina asimilándolo. Y esto se aplica para los aumentos en las tarifas telefónicas, de energía eléctrica, en las rentas de viviendas, medicinas, alimentos, seguros y prácticamente en todo lo demás.  Es evidente que el país se mueve con petróleo y cada vez que los precios suben, sube todo lo demás, a veces sin necesidad.

La conclusión es que algo hay que hacer.  Pero, alguien tiene que hacerlo por nosotros, pues nosotros, los del pueblo, los de a pié, estamos perdidos y abandonados a nuestra suerte en ese aspecto. Pienso en la creación de un Comité de Control de Precios, solamente tiene que jugar con la media del costo de vida, sin afectar la ley sagrada de la oferta y la demanda.  Y sobre todo, que funcione de manera libre e independiente.

Las autoridades, buenas, tienen la palabra !

Jorge J. Gastón 
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