14 mar 2013

EL NUEVO PAPA Y LA RELIGION


                                                                                            3 de Marzo del 2013


La elección de un nuevo Papa, líder de la religión Católica que tiene más de un billón de prosélitos en el mundo, lleva a reflexión.    Vivimos en un mundo donde la tecnología y los conocimientos del ser humano han adelantado sobremanera.   Esta ciencia nos lleva a un nivel donde el ser nunca ha llegado en el entendimiento del funcionamiento de nuestra biología y de nuestra propia existencia.    En un futuro cercano, tendremos métodos para poder eliminar patologías en el individuo, desde antes de nacer y prolongar la vida de una forma extraordinaria.    A su vez, los padres podrán crear niños con las características que deseen, al igual que podrán evitar defectos genéticos.    Las imperfecciones se pudieran evitar y se lograria la igualdad utópica que tanto se estimula y predica.    Sera este adelanto beneficioso?     Qué papel tiene la Religión en este fenómeno?    El misterio de la naturaleza y de nuestra vida es algo que nunca se ha podido explicar totalmente.    La yuxtaposición de factores necesarios para el logro de esta perfección, solo es explicable con la existencia de un Dios, y las religiones tratan de establecer un dogma que ayuda a tranquilizar la ansiedad que provoca lo desconocido.    Para nosotros los que creemos en Cristo y los muchos católicos esta convicción nos ayuda a tener cierta salud mental.    Desgraciadamente, nuestros adelantos producto de nuestra sapiencia, nos ha dado un falso sentido de seguridad personal y una tendencia de abandonar lo espiritual.    Los líderes religiosos tendrán que hacernos regresar a nuestra base moral o la destrucción de la propia existencia será inevitable.    En resumen, la permanencia de la humanidad depende de la terminación del individuo.    El privilegio mayor que Dios nos da es la propia vida.    Todos somos diferentes, todos somos imperfectos, todos tenemos virtudes y defectos, pero unos nacen con más y otros con menos.        Los mismos defectos y el misterio de las muertes prematuras, son lo que nos hacen dudar, pero son la razón más importante para creer y demostrarnos que nuestro entendimiento tiene limitaciones.    El complemento de los que poseen mucho a los que nacen con menos es la razón de la ley natural de la naturaleza y es una ecuación matemática tan compleja que solo un Dios es capaz de haberlo logrado.    Es la suma de los factores lo que garantizan la existencia eterna, no las características individuales.    Los humanos mueren para mantener la vida, y si se eliminaran las enfermedades, la humanidad tendría un tiempo finito.    Nuestro deber hacia Dios, es hacer lo más posible con lo mucho o poco que poseamos.    La verdadera felicidad no está en los logros o el resultado de nuestro esfuerzo, sino en el hecho de que tratamos.    En el presente se precia lo material y se estimula la obtención de objetos como un derecho, y se responsabiliza al colectivo con la distribución de estos.     Lo que nos enseña el dogma religioso es lo contrario.     El rico no es ni más ni menos feliz que el pobre.    La verdadera fortuna la obtienen los que debido a la forma de sus vidas, aceptaron sus limitaciones y lograron sus placeres en el hecho de alimentar sus virtudes y vivir con el gozo de su esmero.     Los privilegiados tienen el deber de ayudar a los demás, con la convicción de que el dar voluntariamente, produce más placer que el recibir.    Amor no odio, admiración no envidia, aceptación no rencor, trabajo no vagancia, compasión no intolerancia, responsabilidad no excusas.    El nuevo Papa y demás líderes religiosos están en el deber de inculcar a sus feligreses, los peligros del mundo actual, donde nuestro propio adelanto en el intelecto esta anulando lo espiritual y donde el hedonismo y dependencia están substituyendo al sacrificio y humildad.
Fernando J Milanés MD

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