1 ene. 2014

NICOLAS PEREZ DIAZ-ARGÜELLES: El tercer sexo



Este artículo va a molestar a algunos de mis lectores que están aún bajo las influencias de los peregrinos del Mayflower, cuyo puritanismo aún invade a ciertos sectores fundamentalistas del país, y para los cuales, el pecado puede estar a la vuelta de cualquier esquina: una minifalda demasiado corta, un bikini hermosísimo que enseña más de lo que oculta, la letra de una canción de rap o un beso público apasionado, lo cual puede ser algo bellísimo, simplemente amor incontrolable.
Los puritanos de tomo y lomo rechazan a la humanidad tal como es, y le hacen asquitos y condenan a todo aquello que sea diferente a nosotros. Uno de los pecados para mí más abominables después de la soberbia es que Dios en su inmensa sabiduría nos creó a todos tan diferentes como nuestras huellas dactilares, y nos negamos a aceptar, si no abrirle los brazos, al menos que obtengan nuestra comprensión a todo aquél que no tenga nuestras mismas opiniones políticas, preferencias sexuales o conformaciones biológicas.
Hay quienes se asustan con ciertos temas y los consideran impublicables y pornográficos. Pero al periodismo nada lo silencia, es una ventana abierta sin censuras a lo que ocurre en nuestro entorno, se debe informar todo, nuestra labor es mantener al lector al día de lo que ocurre en el mundo, siempre y cuando se haga con la debida delicadeza y respeto.
Tengo 72 años y soy un hombre del siglo XX y el XXI no tiene nada que ver conmigo.
Me he preguntado si será asunto del maldito Alzheimer pero lo dudo. Creo que mi problema es una incomprensión galopante de las nuevas tecnologías. Choco con el Internet, mi celular y el control de mi televisor. Me desquito de este crimen leyendo hasta el último buchito las noticias de todos los periódicos en español del mundo.
Y me llamó la atención algo que leí recientemente sobre el Tercer Sexo, que existe, y que pretendemos ignorarlo como si fuera un horror al nivel de un elefante tratando de copular con una hormiga.
Nací en Cárdenas, el pueblo más hermoso de Cuba, con calles más derechas que Augusto Pinochet y donde había más coches que taxis, y dentro de una familia sumamente conservadora, donde en los 50 y 60 no había más relación normal, sana y lícita que entre un hombre y una mujer. En mi pueblito incluso el homosexualismo era algo rarísimo que provocaba susurros al oído, y un apático y curioso encarnamiento de cejas.
A mis trece años era un adolescente curioso sobre todo lo que se tratara de sexo, curiosidad mezclada con hormonas en ebullición.
Por lo que cuando cerca del Instituto de Cárdenas plantó sus carpas el Circo Miguelín anunciando la mujer de dos sexos, acudí a verla y me senté en primera fila. Fue impresionante; era una mujer no exactamente bella, era machorra, pero con todos los atributos femeninos, senos y todo lo demás y con la enorme protuberancia bien despachada que define a la masculinidad. Estuve pensando de regreso a casa que había visto visiones.
En los años que siguieron, diferentes noticias me informaron que algunos miembros del Tercer Sexo ejercían la prostitución, y aparecían constantemente en las páginas rojas casi siempre como víctimas, vejadas, golpeadas y en ocasiones asesinadas. No ser igual a ti y a mí en ocasiones cuesta caro.
Tuvieron que pasar 59 años de la experiencia de mi niñez para documentarme con seriedad sobre el tema; fue en el diario El País de España, en un artículo prolijo sobre este tema.
Alemania y Australia han reconocido el sexo neutro, mientras que partidarios de la comunidad intersexual comienzan a organizarse para que se reconozca su condición.
Ya se discute si en las planillas con referencia al sexo se tenga libertad para decir si uno es hombre o mujer.
El Tercer Sexo no es común pero ocurre en uno entre 250 nacimientos. Las cirugías genitales en los recién nacidos que no están exactamente definidos son frecuentes, y el ginecólogo después de consultar a los padres, le da prioridad al órgano más desarrollado o visible, el que más prima en su anatomía, para evitar más tarde dolorosos traumas en el futuro desenvolvimiento social de la criatura.
Ya hay grupos como la OII (Organización Internacional de Intersexuales) o la ISNA (Intersex Society of North America), que defiende esta opción creada por la naturaleza, y que aunque nos cueste trabajo entenderla son seres humanos como tú y como yo, solo que "diferentes".
¿Será posible inyectar hormonalmente al hermafrodita para variar su género o hacerle un orificio al niño para orinar y se sienta tan normal como nosotros?
Estoy en desacuerdo, a ellos hay que aceptarlos tal como son. Los creó Dios. El Tercer Sexo en el ser humano no debe sorprendernos. La mayoría de las plantas son hermafroditas y también algunos animales como los percebes, los caracoles, las estrellas de mar y algunos peces.
¿Cuál debe ser nuestra actitud ante ellos? Verlos con naturalidad, ser tolerantes. Rechazarlos, aislarlos, condenarlos, es en el fondo el miedo que sentimos de haber podido ser uno de ellos. Es un asunto de humanidad.
Nicop32000@yahoo.com

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