23 jul. 2012

EN MEMORIA A OSWALDO PAYA







Oscar Peña



Recibo estas palabras de un apreciado amigo el Dr. Orestes Rodríguez: 
"...Como es sabido, la estrategia de Paya por los cambios democráticos en Cuba, se basaban en la vía pacifica y mediante peticiones persuasivas al régimen. En cambio, el régimen estudió, al parecer, como quitarlo de el medio...".
Basándome en lo pronunciado up-supra por un amigo que es defensor de métodos diferentes no ayuda ello a concluir lo que llevamos mucho tiempo planteando sobre la filosofía de lucha que llevaba con mucha dignidad y decoro Oswaldo Paya y que inicio el Comité Cubano Pro Derechos Humanos primera organización 
Disidente que surgió en Cuba y que después de lograr con sus denuncias sancionar al régimen cubano en Ginebra como violador de Derechos Humanos los emplazo a una Mesa Nacional para Entre Todos -no solo denunciar- sino resolver los problemas del paiss, es para que concluyan que es nuestra lucha la que hace daño a las autoridades de Cuba porque se prepararon siempre para una lucha violenta y no cívica. Y porque ellos saben que (en el caso especial de nuestra realidad) lo que puede arrastrar un día y sumar al pueblo son esas propuestas de soluciones graduales, de guayabera cubana y Entre/Todos. 

Ante el duro golpe recibido con la muerte de Paya y aunque es desagradable citarse uno mismo lo hago en honor a la memoria de Oswaldo. Soy un lamentable testimonio de eso que afirmo. Era el más joven de esa pionera organización disidente CCPDH y fui el que redacto el documento del referido Llamado a un Dialogo Nacional que dio a conocer a la publicidad el prestigioso Gustavo Arcos Bergnes. Automáticamente 
aquel emplazamiento encendió un "bombillo rojo" en Fidel Castro y su Seguridad de Estado contra las figuras principales del comité efectuando largos y salvajez actos oficiales de repudio encabezados por Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque en persona. Fui jerarquizado por los represores como el autor de la idea. Demostraron que querían disidentes violentos, gritones y con relaciones con  terroristas y asesinos de Miami que le hicieran más fácil a ellos desacreditarlos y enjuiciarlos, pero nuestros métodos (y los de Paya después) eran genuinamente cubanos y cívicos y como no les hacia el juego a ellos nos convirtió en un objetivo a sacar de alguna forma del mapa cubano. Observen: ¿Con lo difícil que es salir de Cuba conoce alguien que nunca ha pedido su salida y no tenia ningún documento para ello que una noche le lleven a su casa todos los documentos hechos y facilidades para que se vaya de Cuba inmediatamente con su familia? Eso se hizo conmigo y mi familia. Una noche que no estaba en mi hogar en 1990 mi esposa fue visitada por dos grandes gendarmes del G-2 llevándole lo mencionado, mas el mensaje que "...si no me convencía que me fuera de Cuba con todos ellos a un camión se le podía ir un día los frenos y pasarle por encima a uno de sus hijos..."  
Obviamente no tengo que hacer el resto de la historia. Después de este chantaje mafioso de fuerza y abuso y los actos oficiales de repudio del régimen, se sumaron los de la familia y no tuve la entereza, el valor y la entrega a la patria de sobreponerme como si tuvo el héroe cubano Oswaldo Paya Sardiñas que también el recibió todas esas amenazas y nunca dejo el Cerro.
Llegue a su esposa, hijos, a todos sus colegas de su movimiento cívico y a todos los miembros de la naciente sociedad civil cubana y a los exiliados que supieron siempre calibrarlo nuestro abrazo de condolencia, y a Paya una vez más nuestro eterno respeto y admiración y el compromiso a continuar sus ideas.

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