4 ago. 2012


EL NUEVO HERALD
Publicado: sábado 4 de agosto del 2012
San Nicolás del Peladero


UN EMPLEADO del Departamento de Elecciones de Miami-Dadeexamina boletas que fueron enviadas por correo el 13 de octubre del 2010 en esta imagen de archivo,

El desaparecido y popular espacio humorístico de la TV cubana satirizaba con simpáticas escenas la corrupción de los políticos en un imaginario pueblo al que nombraban, San Nicolás Del Peladero, programa que recuerdo y comparo con los hechos de fraude en el uso de boletas ausentes, ocurridos en Miami Dade, donde se involucran nombres de conocidos políticos.
En San Nicolás Del Peladero, el alcalde del pueblo (Plutarco Tuero), corrupto y vitalicio, hacía todo tipo de “travesuras” para mantener la alcaldía en sus manos, con un parecido asombroso con nuestros políticos del patio.
Si no fuera tan serio el problema, podíamos dar riendas sueltas a nuestras risas igual que hacíamos cuando disfrutábamos de San Nicolás del Peladero, pero no es para tomarlo tan a la ligera. Sabemos que las boletas ausentes son objeto de manipulación y fraude, no es un secreto para nadie y la razón es obvia: En un lugar donde la apatía y falta de confianza por el proceso de elecciones hace que menos del 20 por ciento de la población con derecho al voto lo ejerza, quien tenga el control de las boletas ausentes, tiene la victoria. Pero hay que preguntar, ¿por qué las autoridades competentes permiten este descontrol y nuestros legisladores no tapan estas lagunas legales?
En Miami Dade, cuando de políticos se trata, la justicia tiene los brazos cortos. Cuando se decida aplicar la ley, como siempre, la soga se romperá por la parte más débil y serán las ancianas que darán la cara, buscando ganarse unos “kilitos”, las que paguen los platos rotos de esta fiesta. Sin embargo, para erradicar esta vergonzosa fuente de fraude de raíz, es necesario cavar mucho más profundo.
José M. Izquierdo
Hialeah

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