12 ago. 2012

UN CANTO A LA NOSTALGIA

NÉSTOR PROVEYER DERICH

   Especial/ El Nuevo Herald

                         Caribe Restaurant 7173 W. Flagler, (305) 266-7170.  Amplio 
                                                   estacionamiento gratuito.                 
                     Marino Lopez Blanco con el grupo de amigos que animan la juerga
                                                           en Caribe Restaurant



  La movida de Miami tiene cada día más una amplia carta de diversiones, placeres nocturnos y goces etílicos. Al ser esta una ciudad surgida por “parcelas de pueblos”, es lógico que en sus días y noches se consuman “nostalgias” por doquier. Puerto Gallego y Sabores Chilenos se encuentran entre los muchos restaurantes que además de un menú ofrecen música bailable. Hay otros dedicados a una Cuba, transportada un poco más de 90 millas por emprendedores exiliados que reprodujeron con tesón y anhelos desde sus íntimos recuerdos hasta el dulce especial de la abuelita, siempre teniendo como marco la libertad. Caribe Restaurant es una muestra de ello, surgido bajo la sabiduría y el empeño de Juan Alvarado, un salvadoreño que desde “analfabeto y lavaplatos” se ha convertido en un próspero e instruido empresario de nuestra comunidad, convirtiéndose en ejemplo imitable de superación personal.
   Recibido ahora por “obispos y embajadores”, cuenta: “Soy también mitad cubano, porque manos cubanas me llevaron al camino necesario del estudio, manos cubanas me ayudaron en los momentos difíciles y también sustentan mi negocio”. Así fue que un día Alvarado se encontró con otro visionario y hombre de infinitos sueños, el músico y cantante Felo Mohamad, quien es además un acucioso investigador de la música cubana que traía bajo el brazo y en el corazón uno de sus sueños más preciados: su proyecto Felo Mohamad cuenta y canta la época dorada de la música cubana. Con éste ya había mostrado su valía y alcance cultural en otro local de la ciudad, pero en Caribe Restaurant alcanza su verdadero esplendor.
   Así los sábados al filo de las 8 p.m., Felo nos lleva “cantando y contando” por los caminos de la música popular cubana, pudiendo conocer los motivos que llevaron a Miguel Matamoros a componer su antológico Son de la loma o el secreto velado de Guillermina Aramburu, la autora de los versos de la canción Veinte años, que la genial María Teresa Vera haría inmortal con su música.
   El contexto de este convite se convierte en glorioso cuando vemos las paredes de Caribe decoradas con copias de discos de vinilos, instrumentos musicales y fotos en sepia que nos llevan a aquella época maravillosa cuando Cuba bailaba y reía.
   Junto a Felo en esta labor de orfebre y única aventura cultural, está su esposa Lucía, también coleccionistas de discos como Miguel Fanego y Elio Cepero junto al infatigable Vitico Boloña, bisnieto de Alfredo Boloña, fundador del Sexteto Boloña.
   La paredes están diseñadas con temáticas tales como: el Feeling, conjuntos y orquestas, grandes boleristas, el Sonido de Miami, Música de concierto, Puerto Rico, El Caribe y música internacional, donde puede descubrirse a Edith Piaf haciéndole un guiño de complicidad a Charles Aznavour mientras que Agustín Lara apura un largo trago de tequila.
   En Caribe Restaurant no solo se “cuenta y se canta” sino que también se baila sabroso bajo los acordes sonoros de Raúl Martínez “El Hierro” (maracas y coros), Jorge Pola en el güiro (prominente empresario) y Marino López Blanco en la tumbadora, todos bajo la dirección de Felo Mohamad, voz principal y timbal. Al jolgorio siempre se suman invitados de lujo como el trompetista Virgilio Sánchez, fundador del Conjunto Kristal, primera agrupación creada en el exilio de Miami, o la presencia del Maestro Federico Brito y del genial y creativo saxofonista Many Valera, entre otros.
   La gerencia del local junto a Felo Mohamad ha tenido la feliz iniciativa de crear la distinción La Leyenda Continúa para aquellas personas e instituciones que se destacan en diversos aspectos de la vida cultural de la comunidad.
   El sábado este jubileo nostálgico alcanza proporciones casi de fiesta nacional, con comida típica cubana, especiales de Cubetazos con tapas a $19 y una gran variedad de vinos de diferentes orígenes.
   Tony González, cubano y ex integrante del trío Los Panchitos nos dice: “Es como estar en Cuba en la década del 1950, aquí se respira alegría por doquier en un ambiente muy familiar”. Lo mismo confirma Diego Suárez, hombre de recias convicciones cívicas cuando expresa: “Es un lindo esfuerzo por mantener y promover nuestras tradiciones”.
   Para el matrimonio de Beatriz y Miguel Berttoleti, amantes furibundos de la Sonora Matancera, es como vivir una nueva juventud a ritmo de rumba y cha cha chá. Caribe Restaurant se alza como un templo a las tradiciones, la alegría y la vida, y todo esto se escucha como una banda gigante que te dice: “Elige tú que canto yo”.
 

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