8 dic. 2013

Corrupción en el gobierno



Por Elsa I. Pardo 

Acabo de leer que el alcalde de Sweetwater José M. Díaz dijo que las autoridades federales están investigando la desaparición de miles de dólares en Sweetwater, en un cuarto secreto de evidencia policial.  Además, falta dinero de los pagos por la recuperación de vehículos remolcados en la ciudad, tras arrestos policiales. En el mes de agosto, varios alcaldes fueron acusados de soborno e irregularidades, están bajo la lupa de la justicia y enfrentan sentencias de hasta cinco anos en la prisión federal. Se habla de corrupción política, pandillerismo, tráfico de influencia y fraudes a medicare.

Según datos históricos, la corrupción existe en el gobierno y en casi todos los países.  Me pregunto: ¿es la corrupción innata en el ser humano? Los candidatos romanos tenían que tener currículo, educación, experiencia y tener patrimonio, ya que tenían que presentar una fianza a principio del mandato, y cuando finalizaban, se sacaban las cuentas.  Si se habían enriquecido, “tenían que devolverlo todo”.  En caso de corrupción, habían dos penas muy severas: una era el exilio y otra el suicidio. Sin embargo, Napoleón Bonaparte le decía a sus ministros que les estaba concebido robar un poco, siempre que administraran con eficiencia.  Durante el siglo XX, con el fascismo, comunismo y totalitarismo, se reforzaron las prácticas delictivas de los gobernantes. Pero, en los sistemas democráticos, el gobierno tiene que responder ante la nación. Opino que la corrupción es una práctica incompatible con la democracia, viola sus principios y lastima profundamente a la sociedad.  Erradicarla es casi imposible, pero creo que las leyes deberían ser más severas con los que cometen delitos, embargar sus propiedades y bienes para frenar la corrupción y lograr mayor transparencia. Y, educar a todos los niveles, una cultura de integridad, respeto y civismo.

 

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