24 feb. 2014

Cambian los papas, no la iglesia



Con fecha 19 de febrero salió publicada la columna Cambien la Iglesia, pero dejen al Papa, de Jorge Ramos.
Cualquier persona mediocremente catequizada sabe que los Papas no tienen autoridad sobre la doctrina cristiana. Son transmisores al estilo de San Pablo: “Les transmití lo que a mi vez recibí...” (1Cor 15,3). El llamado “desarrollo del dogma” no es más que crecimiento de la Teología. Las verdades cristianas no aumentan en número. Sólo crecen las explicaciones de la doctrina en categorías adecuadas a los tiempos, culturas y lugares.
Los Sumos Pontífices no pueden cambiar ni el Credo ni los mandamientos de Dios. Sólo cambian las ordenanzas de corte disciplinar o práctico. Por ejemplo, en 1968 cesó la praxis de abstinencia de carne todos los viernes del año. Hubo, además, cambios posconciliares en lo litúrgico, como el uso de lenguas vernáculas, además del Latín, que nunca quedó abolido.
También se suavizó el rigor penal. Hoy en día, si un teólogo enseña heterodoxias, la Congregación para la Doctrina de la Fe lo invita a corregir sus errores. En caso de contumacia, pierde las facultades sacerdotales, si sacerdote es, y lo retiran de la enseñanza en seminarios o universidades católicas. Pero en otros tiempos, el heterodoxo podía acabar en la hoguera (!)
No se puede esperar, por ejemplo, que la Iglesia celebre bodas homosexuales cuando el primer libro de la Biblia dice: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne” (Gen 2,24).
El Vaticano vivió en actividad febril durante la tercera semana de febrero. El Papa y sus asesores se enfrentaron a asuntos de carácter administrativo y pastoral. Temas centrales han sido la reorganización de la Curia Romana y la Pastoral de la Familia, célula básica de la sociedad. No se pusieron a discutir indiscutibles temas de fe y moral.
Si el periodista Ramos espera cambios doctrinales para hacerse católico práctico, la muerte lo sorprenderá esperando. También al septuagenario Papa Francisco se le cumplirán sus años. Entonces elegirán a un nuevo Sucesor de Pedro, el número 266. Los Papas pasan, pero no la Iglesia, que sólo debe fidelidad a Dios, no a las encuestas, por ser una, santa, católica y apostólica.
Eduardo M. Barrios, S.J.
Miami

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