10 sept. 2014

La desigualdad peligrosa




Por Magaly Aguilera

Mucha de la violencia que nos preocupa se debe en gran escala a esta desigualdad que ha ido acrecentándose de manera muy peligrosa para la paz mundial.

El enorme incremento de las desigualdades que hemos estado viendo en EEUU, con la creciente desaparición de la clase media, ha reavivado el debate sobre la necesidad de incrementar el nivel salarial de los sectores con menos ingresos de la sociedad a fin de evitar el deterioro de sus ingresos en relación con los del resto de la población que recibe altísimos salarios. Tener más de un empleo se ha vuelto a reavivar en Estados Unidos. Un hecho de la postguerra que muchos creímos no debía volver, porque limita la vida familiar, las horas de descanso y la calidad del trabajo ejecutado. De ahí la importancia de sueldos adecuados que no solo favorece a los trabajadores con bajos ingresos sino a todos los demás, pues el aumento del salario según el costo de vida favorece el incremento del nivel de la gran mayoría de los trabajadores, ya que dicho aumento refuerza al mundo del trabajo en su negociación con el mundo empresarial. En realidad, los bajos ingresos que se han disparado por la falta de documentación de muchos de los trabajadores que se han convertido en mano de obra barata en EEUU favorece el empresariado, y debilita al mundo del trabajo con lo que disminuyen la gran mayoría de salarios, aun de los ciudadanos americanos que tienen que competir, abriéndose la brecha económica entre el empresario y el trabajador de una manera exagerada. Por eso una admitía favorecería la economía brindando igualdad de oportunidades para esos millones de trabajadores que tienen que trabajar por un sueldo inferior al costo de vida americano. Por el contrario, el aumento del salario de forma adecuada y un descenso del desempleo, favorecen al mundo del trabajo en su negociación con el empresariado. Ahora bien, esta medida, aunque positiva y necesaria, tendría poco impacto en el enorme nivel de desigualdades que estamos viviendo. Y la causa de ello es que el gran crecimiento de las desigualdades se debe al enorme crecimiento de la concentración de la riqueza y de las rentas en una minoría de la sociedad que deriva sus ingresos bien de las rentas del capital, bien de la gestión de la propiedad del capital, entre los que se encuentran,banqueros,grandes empresas de las comunicaciones o la medicina, artistas, deportistas y ejecutivos del gobierno sea estatal o federal que quizás son los más beneficiados de esta concentración. Son personas, estas últimas, que aunque tienen un salario, reciben todo tipo de beneficios, en unos términos y en unas cantidades muy por encima de los de la gran mayoría de la población, con retiros millonarios a veces de varios puestos en los que han trabajado a lo largo de su vida y seguros de enfermedad que no llegan al pueblo.. Cuando analizamos cómo han ido evolucionando las rentas de la población, vemos que hay grandes posiciones, en el gobierno sobre todo, que han crecido más rápidamente que las rentas de la gran mayoría de la población. Este crecimiento se atribuye, en círculos económicos próximos , al crecimiento de la productividad de esos empresarios. Este es el argumento que constantemente se presenta para justificar el crecimiento desmesurado de sueldos millonarios. El error y la falacia de dicho razonamiento es fácil de mostrar. El que tales remuneraciones hayan crecido tanto no tiene nada que ver con incrementos de productividad, sino con el poder político que estos sectores muy minoritarios tienen. A más poder político mayor es el crecimiento de su riqueza. La manera como se expresa este poder es también fácil de ver. Lo podemos ver en los sueldos de los maestros versus los de un ejecutivo federal. Podríamos sopesar cual representa mayor productividad para la sociedad? La mayor causa del crecimiento de las desigualdades es el enorme incremento del poder político del capital sobre el mundo del trabajo. En realidad, el grado de tolerancia de la mayoría de la población hacia las desigualdades ha disminuido exponencialmente. Unos porcentajes elevadísimos de la población (del 74% al 82%) señalan que las desigualdades son demasiado elevadas. En EEUU ha habido un movimiento bastante exitoso que exige no ya el salario mínimo, sino un salario decente (fair wages), de manera que en muchos contratos con autoridades públicas se exige este tipo de salario en lugar del salario mínimo. Mucha de la violencia que nos preocupa se debe en gran escala a esta desigualdad que ha ido acrecentándose de manera muy peligrosa para la paz mundial. Magaly Aguilera

1 comentario:

Elsa Pardo dijo...

Excelente articulo Magaly!
Muy actualizado y realista.
Te felicito!

Elsa Pardo

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